viernes, 6 de agosto de 2010

Imperio Bizantino


A lo largo del siglo V el Imperio Romano de Oriente, transformado en Imperio Bizantino, pudo contener las invasiones bárbaras de los visigodos, hunos y ostrogodos, para desviarlas hacia occidente, causantes de la destrucción del Imperio Romano de Occidente en 476, mientras el de oriente florecía.

Las provincias más ricas del imperio eran Egipto, Siria y Palestina, que abastecían de alimentos al pueblo gracias a las grandes extensiones cultivadas, transportados hacia Constantinopla, a través de la ruta comercial conocida como el “feliz transporte”. Las metrópolis de Antioquía y Alejandría brillaban en el ámbito cultural, con importantes escuelas y bibliotecas en las que se enseñaba el pensamiento filosófico y religioso, mientras sus comerciantes y artesanos trabajaban para satisfacer las necesidades de la aristocracia, a la vez que se definía la ortodoxia cristiana.

En 518 terminaría el reinado de un importante emperador llamado Anastasio, al que le sucedió un jefe de la guardia llamado Justino, que adopta a uno de sus sobrinos llamado Petrus Sebbatius, que reina bajo el nombre de Justiniano. El 1 de agosto de 527 empezaría su reinado, encontrándose en una situación difícil, en el ámbito rural los campesinos se quejaban del fisco imperial y de los pagos a los terratenientes, que veían socavada su autoridad por los jefes militares que le brindaban su protección al pueblo ante este régimen de impuestos, el pueblo se encontraba dividió en dos partidos los azules y los verdes, que se enfrentaban continuamente en motines.

En 532 estallo una revuelta en la que se alzaron verdes y azules por la liberación de sus partidarios encarcelados y atacaron las residencias del prefecto de la ciudad, con el apoyo de la aristocracia, que nombro emperador a Hypatios, ante esta situación el general Belisario encerró a los insurrectos en el hipódromo y realizó una gran matanza, mientras Justiniano, que no confiaba en las fuerzas militares que le quedaban decidió huir, pero su esposa la emperatriz Teodora, le detuvo y lo hizo entrar en razón y para este año, Justiniano no perdió su trono, sino fuese sido por la acción tomada por su mujer.

Una vez asegurado el trono de Justiniano, este establece una paz eterna con el rey de Persia, para emprender a realizar su proyecto de reconquistar occidente. Antes de lanzarse a su aventura, Justiniano revisa el aparato judicial, ya debilitado. En 528 organiza una comisión para reunir en un solo código las leyes de la ciudad y en 529 se publica el código justinianeo, que sería proclamado formalmente en 534, como la mayor obra de su reinado, pero sin olvidar la existencia de algunos fallos, como contradicciones en la misma ley.

Al reorganizar el aparato judicial, Justiniano prosigue con la reconquista de occidente, empezando por el norte de África que estaba en manos de los vándalos, que resulto bastante fácil para Belisario al mando de 20.000 hombres. En 535 con 10.000 hombres emprende la conquista de Italia y recupera Nápoles, hasta entrar a Roma sin oposición. En 537 expulsa a los ostrogodos hasta el valle del Po y en 540 toma Ravena. Para 534 los ejércitos imperiales también dominaban la península Ibérica con Cartagena, Málaga y Córdoba.

A pesar de las conquistas, en menos de 10 años los godos al mando de Totila, recuperan el terreno perdido llegando hasta Sicilia. Pero en 550 Justiniano envía a un poderoso ejército al mando de chambelán Narsés, que derrota a los godos, a los francos y a los alamanes., restaurando la unidad imperial, que domina el Mediterráneo en una península devastada.
Por otro lado, en las provincias el imperio estaba sumido en la anarquía, los jefes de las milicias se alzaban en contra de la autoridad pública y saqueaban las iglesias y las propiedades imperiales, entre 535 y 536 Justiniano intento realizar una reforma provincial, en provecho de funcionarios favorables a Justiniano, que sería abandonada en 548. A pesar de todo las conquistas favorecieron al imperio, permitiendo realizar una revisión de los impuestos y el inicio de la construcción de una serie de edificios públicos desde Asia Menor hasta Italia.

Esta prosperidad paulatina no la vivirían los Balcanes, que quedo despoblada y permitió la instalación de los eslavos. En 540 los búlgaros invadieron el territorio Bizantino, mientras para 541 una peste afectaba el imperio, ya en 558 los invasores habían conseguido devastar Grecia y llegar hasta las murallas de Constantinopla y mientras la iglesia ortodoxa entraba en un período de crisis, la muerte de Justiniano marcaría el fin de la antigüedad de oriente y la ciudad símbolo del poder romano, desaparecería en aldeas y fortalezas del mundo medieval.

Al finalizar el reinado de Justiniano en 565 el Imperio Bizantino tuvo que hacer frente a oleadas de invasores que redujeron su territorio considerablemente. En 555 Italia sufrió la invasión de los lombardos y a parte del sur de Italia, el norte estaba controlado por estos que fundaron su reino en 572. En Roma la situación era imprecisa, pero el papa Gregorio Magno se mostro independiente a Bizancio y para 550 ya los eslavos habían invadido los Balcanes, el imperio solo controlaba las islas del Egeo y una pequeña franja costera hasta Constantinopla, pero los eslavos serían dominado por un pueblo más peligroso, los ávaros y durante el reinado de Heraclio I entre 610 y 641 el imperio tendría que enfrentarse a dos enemigos más poderosos, los persas y los árabes.

Al cabo de 6 años Heraclio consiguió recuperar las provincias de Siria, Palestina y Egipto que estaban en manos de los persas sasánidas desde el siglo VII. En 630 el emperador toma Jerusalén y consigue llevar las reliquias de la santa vera cruz a la ciudad, robada por los persas, pero para 638 los árabes tomarían Siria y Palestina y posteriormente no tardarían en ocupar Egipto.

Animados por la conquista árabe, los beduinos harían retroceder las fronteras bizantinas hasta el Taurus, mientras que su flota bloquearía Constantinopla entre 673 y 677 y asediarían la ciudad en 717, pero serían vencidos por el emperador León III, que tomo conciencia del peligro árabe. La conquista de los árabes fue posible gracias a la división religiosa que se encontraba en las provincias, que permitió la difusión de la religión islámica.
Ante esta situación el emperador vio la necesidad de presentarse no solo como jefe político, sino también religioso, pero la creencia en las imágenes religiosas estaba tan extendida, que hacía difícil ver en la figura del emperador un medio de comunicación entre Dios y los hombres y así para firmar su autoridad en un edicto iconoclasta publicado en 726 y afianzando en el conciliábulo de Hieri en 754 León III consiguió prohibir el culto a las imágenes religiosas.

Este edicto trajo como consecuencia la consideración de la veneración de imágenes como un acto de superstición, los retratos e imágenes desaparecieron y la cruz se adopto como único símbolo cristiano, el arte bizantino se empobreció frente a la decisión y se iniciaron períodos de violencia en contra de monjes que veneraban a los iconos y las reliquias, cuyas formas de vida se mantenían gracias a las peregrinaciones para venerar a las imágenes.

La iconoclasia fue condenada durante el reinado de Irene en 787, durante el cual en el reino Franco elegiría a Carlomagno como su rey y ante la debilidad de la reina sería depuesta en el poder por Nicéforo, este es derrotado por los búlgaros en 811 y para 813 el zar Krum, asedio Constantinopla, que se salvo gracias a una epidemia.

En 813 durante el mandato de León V reapareció la iconoclasia, pero cuando el poder paso a manos de la emperatriz Teodora en 842, esta restableció el culto a las imágenes con la ayuda del monje Metodio que declaro el primer domingo de cuaresma como fiesta de los iconos y ya la iconoclasia había muerto, pero sin antes haber logrado su objetivo, el poder imperial recuperó el poder de guía del pueblo cristiano y el culto a los iconos perdió la idolatría de tiempos anteriores, mientras las parroquias se organizaban en el medio rural, el hombre se transformo en sacerdote y agricultor a la vez.

En este contexto de controversias religiosas, surgen importantes intelectuales en el imperio Bizantino para el siglo IX, como León el matemático y Focio. Este último sería nombrado patriarca en 858 durante el reinado de Miguel III y conseguiría la conversión de los búlgaros, pero se enemisto con el para Nicolás I y terminaría expulsado bajo el reinado de León VI, muriendo en el exilio.

Desde 838 el Imperio Bizantino había reiniciado la reconquista controlando las fronteras armenias y recuperando Antioquía para 969 en el reinado de Nicéforo Focas. Más al norte el rey Vratislav de Moravia, pediría ayuda a los misioneros bizantinos para resistir a los carloringios y a consecuencia el emperador ordenaría la evangelización a dos hermanos Metodio y Cirilo, que cristianizaron a Crimea, Dalmacia, Hungría y Polonia y a partir de ese momento en 864 el zar búlgaro Boris y los eslavos pasarían a incorporarse a la cristiandad.

En 867 el hijo de un terrateniente de Macedonia, amigo de Miguel III toma el trono bajo el nombre de Basilio I y al morir lo deja a su hijo León VI, durante su reinado se planteo un problema sucesorio al no tener hijos, hasta que su amante le da uno y a su muerte en 913 el joven Constantino VII apenas contaba con 7 años, pero conto con el apoyo del patriarca y del jefe de flota imperial, Romano Lecapeno.

Este caso a su hija con el emperador y se convirtió en co-emperador y a su muerte en 959 fue que Constantino VII pudo ejercer el poder, le sucedió su hijo Romano II, pero ante su muerte prematura quedarían sus nietos Constantino VIII y Basilio II, pero hasta su mayoría de edad reinaron Nicéforo Focas y Juan Tzmisces, hasta que Basilio II pudo ejercer su reinado en 976.
Durante su mandato tuvo que retroceder en Italia debido a la instalación de los normandos en Sicilia, pero pudo conquistar Siria. Seguidamente entablo una lucha sin cuartel contra los búlgaros del zar Samuel, en la que su general Alexis Xifias consigue la victoria y captura a 15.000 prisioneros y bajo las ordenes de Basilio II son segados, excepto 1, para que guie a los otros a donde Samuel, acción que le valió el apodo de matador de búlgaro, asegurando las fronteras del Danubio para 1018.

A pesar de estas importantes victorias militares, esta dinastía macedonia presentó un gran problema social durante su reinado, los ricos terratenientes se hacían cada vez más poderosos, mientras los campesinos se volvían más pobres, hasta que los primeros quedaron libres de impuestos mientras ocurrían calamidades naturales, disturbios y el hambre asolaba a los campesinos.

Ante esta situación, los terratenientes se aprovecharon de estos y le compraron sus tierras a bajos precios, haciéndose cada vez más poderosos, convirtiéndose en un peligro para el poder imperial. Los emperadores durante este período decidieron establecer derechos de compra más justos para los campesinos y mantener intactos los bienes militares de los soldados, disuadiendo el regreso de las tierras a los campesinos, pero estas medidas no son aplicadas y las distancias entre ricos y pobres crecieron, mientras la aristocracia militar se enfrentaba a la nobleza de Constantinopla.

A la muerte de Basilio II y de su hermano Constantino VII, el poder pasa a Zoé y sus tres maridos, quienes se vieron incapaces de contener a los clanes rivales, mientras en esta época surgían los escritores y cronistas de los hechos de la antigüedad y en este contexto las Iglesias de Roma y Constantinopla entraron en un conflicto continuo que desde hacía tiempo se había acrecentado, mientras los normandos invadían el sur de Italia, los ejércitos tanto de Roma como de Constantinopla fueron derrotados en 1053.

Ante esta crisis el papá León IX, envió como embajador al cardenal Humberto a Bizancio, pero este mal diplomático presento dificultades con el patriarca Miguel Cerulario y en esta crisis el papa de Roma muere y tanto el patriarca como el cardenal se excomulgan mutuamente, mientras que en el emperador Bizantino Romano IV es derrotado en la batalla de Mantzikert en 1071 frente a los turcos que se volvieron los nuevos dueños de Asia Central, y en este mismo año los normandos tomaron Bari y expulsaron a los bizantinos de Italia.

Desde la primera cruzada los bizantinos se habían negado a participar en dicha empresa, ya que consideraban ilícito combatir por la fe y mucho más matar en nombre de la cruz, ante esta situación el papa ya no consideraba a los bizantinos como hermanos cristianos y la presencia de occidentales en Constantinopla se hizo cada vez mas incomoda, terminando con la expulsión de los mercaderes de Venecia para 1171, época en que Constantinopla fue considerada como un punto estratégico por los cruzados.

La cuarta cruzada iniciaría durante el papado de Inocencio III, elegido en 1198 que tras 18 meses organiza la expedición de más de 30.000 hombres al mando de los condes de Flandes y de Champaña, que listos para partir por vía marítima pidieron la ayuda bajo la suma de 85.000 marcos de plata a Venecia para sus navíos.

Pero en 1202 los cruzados apenas contaban con un tercio de su ejército y faltaba el 70% de la suma, a lo que los cruzados decidieron tomar la ciudad que cayo el 24 de noviembre de 1202, desviándose el propósito inicial de la cruzada, que se convertía en una guerra de conquista más que en una expedición con fines religiosos. Ante el avance de los cruzados Alejo IV hijo del emperador bizantino Isaac II les ofreció la dotación de 10.000 hombres y 200.000 marcos, además de la unión de las Iglesias si restituían en el mando a su padre.

En 1203 los cruzados llegaron a Constantinopla y se encontraron a una ciudad cuyo pueblo los rechazaba , por lo que iniciaron su asedio, los caballeros francos fueron vencidos por tierra, pero los venecianos gracias a su poderosa flota se apoderaron de las murallas que protegían el mar, el usurpador huyo a Tracia e Isaac II fue devuelto a su trono, pero ante las promesas de su hijo fue dando largas al asunto y los cruzados ya desesperados incendiaban los barrios con mezquitas o sinagogas y ante la falta del pago prometido, tomaron la ciudad nuevamente en 1204 y la saquearon durante 3 días, cuyas riquezas eran tales que su botín lleno completamente tres iglesias.

El resto de fuerzas bizantinas se reagrupo en Asia Menor bajo el mando de Teodosio Láscaris, mientras que los cruzados y los venecianos se repartieron el territorio conquistado. Venecia recibió las regiones marítimas como Creta y Eubea, además de las principales islas jónicas y egeas. Balduino de Flandes se quedo con el imperio latino de Constantinopla y Bonifacio de Monferrato fundó su propio reino alrededor de Tesalónica, el ducado de Antenas y el principado de Morea, en el Peloponeso.

Los bizantinos refugiados en Nicea, ya liberados de la presión turca como consecuencia de las invasiones mongolas, se organizaron y reconquistaron parte de Asia Menor, mientras se aliaban con los genoveses, lo que les permitió reconquistar su capital en 1261 y las tierras europeas, pero los francos mantendrían el principado de Morea.

La cuarta cruzada beneficiaría principalmente a los venecianos que consiguieron fundar una colonia y a los genoveses a expensas de las riquezas de Constantinopla, mientras esta cruzada realmente preparaba el terreno para el advenimiento de los turcos que ya por el siglo XIV dominarían la región.

Después de la recuperación de Constantinopla por los bizantinos, se constituyo en la sede de la dinastía de los Paleólogos, fundada por el emperador Miguel VIII, quién consiguió restablecer el Imperio Romano de Oriente, pero la rica ciudad que había sido hace tiempo, ahora estaba arruinada.

En este mismo tiempo, al este de Bitinia, aparecieron los otomanos, una dinastía turca que se lanzó a la conquista de Asia Menor. En la segunda mitad del siglo XIV consiguieron tomar Galípoli y medio siglo más tarde, la mitad de los Balcanes, que se encontraba en manos de los búlgaros y de los serbios.

En este mismo contexto, mientras los turcos franqueaban los Dardanelos, el Imperio Bizantino se sumía en luchas internas de carácter político y espiritual, terminando en una primera guerra civil entre 1320 y 1328, enfrentando a Andrónico II, Paleólogo sucesor de Miguel VIII y su nieto Andrónico III. A continuación en 1341 se enfrentaron Juan V Paleólogo y Juan VI Cantacuceno, el segundo se alío con el rey de los serbios, Esteban IX Dusan, a la vez que los turcos saqueaban Tracia, logrando la victoria en 1347, fecha en la que entra a Constantinopla y se proclama emperador.

Juan VI deja satisfacer las aspiraciones de la iglesia conservadora, pero en 1354 tuvo que devolver el trono a Juan V, y en esta situación la Iglesia ortodoxa se hacía cada vez mas poderosa, asumiendo un control no solo en Bizancio, sino también sobre búlgaros y serbios. El patriarca pudo independizarse del emperador y su poder se cristalizo, inclusive separado al mismo, y así Juan VI se hace monje, con el fin de acrecentar su poder, pero el avance turco se hacía cada vez más inminente.

A la muerte del emperador Esteban IX Dusan en 1355, los estados eslavos se transformaron en una presa fácil para los turcos, quienes bajo el mando del sultán Bayaceto I, aplastaron a los serbios en la batalla de Kosovo, en 1389. Posteriormente para 1395, sometieron a Bulgaria y un año después en Nicópolis, el rey Segismundo de Hungría sería derrotado por los turcos.
En 1397 Bayaceto I, asedia Constantinopla, pero prefirió retirarse para terminar la conquista de Asia Menor y organizar las fuerzas turcas en los Balcanes, pero en 1402 el ejército turco-mongol de Temerlán lo derrotan frente a Ankara y los turcos se sumen en guerras civiles internas, mientras en Constantinopla Manuel II Paleólogo, había sucedido a su padre Juan V en 1391 y no supo aprovechar la debilidad turca.

Miguel II, decidió pedir ayuda en occidente, pero en Italia tanto genoveses como venecianos, decidieron permanecer neutrales ante los turcos, considerando que ya Constantinopla estaba perdida, mientras el papado, se sumía en sus propias dificultades internas y no podía atender a las de oriente. Entre 1399 y 1402 Miguel II recorrió las costas occidentales, para recurrir a otros reinos, pero no lo consiguió debido a que estaban sumidos en la guerra de los Cien años.

En 1421 apareció un nuevo jefe otomano llamado Murat II. En 1422 sitio Constantinopla, pero la ciudad pudo resistir. Ante esta situación, el sultán opto por tomar Grecia, avanzando hasta Mistra. En 1424 Miguel II pacta un tratado con este, mediante tributos, perdiendo casi todos los puertos del Mar negro y en 1430 ya Murat II, se había apoderado de Tesalónica.

Mientras la situación se volvía más crítica, los turcos vivían en sus ciudades con gran prosperidad y riquezas, mientras los bizantinos padecían hambre y miseria, a la vez que en 1437 Juan VIII Paleólogo sucedía a su padre Miguel II, dejo el reino en manos de su hermano Constantino y se embarcó rumbo a Florencia, para pedir ayuda al papa. En 1438 las discusiones se agudizaban, ya que los bizantinos no querían someterse al papa, pero para 1439 se proclama el acta de unión entre la Iglesia de Roma y la Iglesia Oriental.

Gracias a la unión, Juan VIII recibe la ayuda de un pequeño ejército de Ladislao III Jagellón, rey de Polonia y de Hungría, quien al frente de 30.000 hombres cruzó el Danubio y toma Sofía en 1443, avanzando hasta Adrianópolis, capital del Imperio Otomano, pero Murat II le responde y al mando de 100.000 hombres aplasta al ejército de occidente para 1444, en Varna.

En 1448 Constantino XI Dragases, sucedió a Juan VIII y no pudo renovar la alianza con los occidentales, ya que el mismo pueblo y el clero se negaban a someterse al papado de Roma. En este mismo contexto el Imperio Otomano poseía un nuevo sultán Mehmet II, quien en 1453 sitió la ciudad, disponía de una aplastante superioridad numérica en hombres y una flota de 400 naves contra 26 bizantinas, pero la principal diferencia era su poderosa artillería, y a pesar de que Constantinopla también la poseía, se había quedado sin municiones.

El 7 de abril, llegada las tropas de Adrianópolis intensificaron el asedio, pero Mehmet II, sorprendido por la resistencia de la ciudad y al no poder aniquilar la flota bizantina que cerraba el Cuerno de Oro, decidió utilizar a sus ingenieros italianos para hacer cruzar sus navíos por tierra por detrás de Gálata, desde el Bósforo hasta el Cuerno de Oro y el 21 de abril, los turcos entraron en la bahía y Constantinopla padeció un doble bombardeo.

El 29 de mayo inició el asalto final y los otomanos penetraron en la ciudad, gracias a las brechas abiertas por la artillería, mientras Constantino XI murió en combate, los turcos tomaban Constantinopla en 1453, pasando a ser el fin del Imperio Romano de Oriente.

Mehmet II proclamaría a la ciudad como capital de su imperio y en 1456 sometió a Atenas y en 1460 a Morea, estableció una administración fuerte, mientras las ciudades italianas se debilitaban. Favoreció el cultivo de suelos y desarrollo el comercio, estas condiciones beneficiaron a los cristianos ortodoxos, que no huyeron del sometimiento musulmán que los favorecía y solo aquellos pocos relacionados con la Iglesia de Occidente emigraron de la ciudad. El Imperio Otomano se había afianzado en el gloria bizantina parecida a los tiempos de Justiniano I, los Balcanes entraron en paz después de mucho tiempo y aunque el legado cultural bizantino no prevaleció con los turcos, la cultura griega fue asumida en occidente, mientras la religión ortodoxa era acogida por los rusos en Moscú, el legado de este imperio perduraría como la última continuación de los romanos en la Edad Media.
Continuara...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Edad Media


La Edad Media constituye la etapa de la Historia que abarca desde la caída del Imperio Romano de Occidente en 476, hasta la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. Durante este período los reinos bárbaros se organizan en diversas provincias en los territorios dejados por Roma, se constituyen imperios que al desmembrarse durante la expansión musulmana se transforman en feudos dirigidos por reyes y bajo sus ordenes caballeros y campesinos, organizándose la sociedad feudal, de la misma forma la Iglesia Católica asienta su poder e influencia tanto religiosa como política sobre los reinos e impulsa la expansión cristiana a través de las cruzadas con el fin de tomar la “Tierra Santa” y Jerusalén, sobre turcos y musulmanes, a la que estos se defienden y responden mediante continúas luchas, conocidas como la guerra santa, en este mismo contexto Japón y China se desarrollan como potencias y los mongoles se expandirán hasta Europa Oriental, mientras Europa se enfrenta en conflictos como la Guerra de los Cien Años, el surgimiento de las universidades aumentan el grado cultural de la civilización y con el desarrollo de las técnicas de navegación, Cristóbal Colón llegará a América y tras una confluencia de culturas, el mundo cambiará para siempre con el inicio de la Edad Moderna.
Continuara...

martes, 3 de agosto de 2010

Roma



Según los eruditos latinos Roma fue fundada en el año 753 A.C. por Rómulo descendiente de la dinastía troyana, que junto con su hermano gemelo Remo fueron abandonados en el río Tíber y cuidados por una loba, mientras Rómulo trazaba en el lugar en el que fue salvado donde serían emplazadas sus murallas.
En realidad esta es una leyenda más que un origen histórico comprobable, aunque si bien es cierto no se puede desmentir la existencia de Rómulo como personaje histórico, los orígenes de Roma se establecen por influencia de la civilización etrusca en las urbs, que bajo su tradición eran ciudades en la que se trazaban los emplazamientos en donde serían erigidas las murallas, como hizo Rómulo, mientras las excavaciones arqueológicas han revelado la presencia de restos de cabañas y de cerámica para el siglo VIII A.C. encontrando restos de un antiguo recinto y de un pueblo a mediados de este siglo.
Roma se formo en el siglo VII como resultado de la agrupación de aldeas diseminadas por la zona para el 753 A.C. época en que la sal, era considerada como el petróleo de la antigüedad, por lo que estos derrotaron a la vecina Veyes y se apoderaron de las desembocaduras salinas del Tíber, creando la vía salaria, el camino más antiguo de Roma. Durante esta época también se produjeron el drenado y la pavimentación del Foro, mientras se construía el Circus maximus, a la vez que otro pueblo de gran influencia, los etruscos se desarrollaban.
Después de Rómulo la dinastía fue romano-sabina, el sabino Numa Pompilio estableció los ritos religiosos de Roma, seguidamente Tulo Hostilo derroto a los Curiacos, constituyendo la victoria de Roma sobre la liga latina hacia el siglo IV A.C. y finalmente Anco Marcio expandiría el imperio en dirección a Ostia.
Los etruscos se ubicaban entre el Arno, el Tíber y el mar Tirreno, se dice que su procedencia es de origen oriental llegados desde el siglo VII A.C. y su desarrollo fue en Italia, en la antigua Etruria. La sociedad etrusca alcanzo un rápido desarrollo gracias a los excepcionales recursos naturales con los que contaba y al contacto con pueblos culturalmente avanzados como los fenicios, mientras artesanos griegos contribuían al desarrollo de la artesanía y especialmente al de la cerámica. Además de ello poseían un amplio desarrollo de la agricultura y la viticultura, a través del vino. Seguidamente perfeccionaron la agricultura, al aumentar la producción mediante el drenaje de suelos impermeables, acompañado con la construcción de canales, así como destaca el trabajo con diversos metales, tales como el zinc, el cobre y el plomo, constituyendo su principal riqueza en el hierro tanto para la fuerza militar como agrícola.
Entre el 615 y el 509 A.C. los etruscos tomarían el trono de Roma bajo una serie de tres reyes, llamados los Tarquinos, encontramos a Tarquino el Viejo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio. Estos etruscos transformaron las aldeas romanas en una ciudad, con su foro como centro político, religioso y comercial, protegido por murallas desde el siglo VI A.C. que fue embellecida y ampliada con templos etruscos. Estos reyes no solo eran representativos en Roma, sino en varias ciudades estado, expandiéndose hacia Campania y el valle del Po.

El poder etrusco se baso no en una unidad política, sino más bien religiosa, emprendiendo los primeros cultos al dios Júpiter, semejante al Zeus griego, así como de otros dioses, constituyendo el templo de Voltumna un centro religioso, además de celebraciones y juegos que permitieron la unidad etrusca.
Posteriormente con el desarrollo del comercio y la artesanía, aparecería una nueva clase oligárquica en Roma, que proclamaría la República, a fines del siglo VI A.C. mientras los Etruscos eran vencidos en las costas de Cumas y sus aliados cartaginenses en Himera, frente a los griegos de Siracusa, que asolaron al mismo territorio Etrurio, quedando algunas ciudades en la llanura del Po, que serían arrasadas por los galos, que serían capaces de humillar y llegar a la misma Roma.
En 390 A.C. una vez recuperada de la derrota, los romanos derrotarían a Etruria y ante una civilización dividida internamente, las legiones romanas pudieron derrotar a las ciudades estado y para el 265 A.C. los etruscos llegaron a su fin.
La caída de la realeza en Roma fue determinante para el declive del poder etrusco en Italia central. Tarquino el soberbio sucumbió por haber emprendido políticas que atacaban las estructuras de los grandes clanes aristocráticos y fueron sus hijos quienes expulsaron a los etruscos de Roma. Como consecuencia de ello se formaron los patricios que tendieron a consolidar una oligarquía hereditaria, reagrupada en el senado y enfrentada al resto del pueblo que tomo el nombre de plebe, estableciendo un nuevo sistema sin nombre conocido como la “cosa de todos”, es decir la república.
Posteriormente, Bruto, primo del antiguo rey tomaría el poder, pero tuvo que enfrentarse a un último conquistador etrusco llamado Porsena, quien conquisto Roma e instauro un sistema con representantes, conocidos como los primeros magistrados romanos. Al retirarse del poder Porsena había conseguido que su estructura permaneciera, dando origen a la primera República romana.
A raíz de esto las luchas entre los patricios y plebeyos continuarían, en donde los segundos, formarían una verdadera ciudad paralela a la de Roma, con sus magistrados, tribunos de plebe y su propia triada de dioses, diferentes a los del Capitolio romano, en la colina conocida como el Aventino.
Al estar Roma dividida en dos, la familia de los sabinos aprovecharía para tomar roma en el siglo V A.C., instalándose en ella por la fuerza e inclusive, para el 460 A.C. tendrían bajo algunos días al Capitolio bajo su dominio. En 451 A.C. magistrados y senadores de la plebe se eclipsarían ante una comisión de 10 sabios senadores, que redactarían un código de leyes romanas, grabado en doce tablas de bronce, que colocarían la legalidad de la república y por ende reducirían el monopolio dominante de los patricios de proclamar el derecho a sus anchas.
La ley de las doce tablas, permitiría en adelante, que en lugar pretores, gobernaran, los cónsules y los censores. A pesar de esto en un principio fueron todos miembros del patriciado, por lo que las luchas continuaron, hasta que en 367 A.C. las leyes inspiradas por los tribunos de la plebe Licinio y Sexto, permitiría una mayor libertad jurídica para todos los ciudadanos, hasta que hacia el año 300 A.C. el último foco de dominio del patriciado se derrumbara con la ley Ogulina, que permitió a la plebe acceder a los altos puestos religiosos, anteriormente reservados para los patricios, sin embargo, aunque la plebe hubiese conseguido una libertad equitativa, Roma continuo gobernada por una nobleza, con un patriciado cada vez más debilitado, que fue cediendo el paso a las grandes familias de la plebe y a nuevos hombres que encaminarían a Roma hacia su destino.
Hacia 330 A.C. después de las invasiones galas sufridas en Roma, esta tuvo que hacer frente a nuevos enfrentamientos con los celtas, pero se había hecho poderosa, logrando una paz de treinta años, por lo que por fin pudo poner como objetivo la conquista. Roma empezó por orientarse hacia el mar, formando una marina de guerra, pero por el momento los primeros enemigos estaban en Italia y tenía que empezar por vencer a los samnitas, feroces montañeses de los Apeninos.
La primera guerra samnita se resolvió tras breves hostilidades, pero para dominar a los Samnio, harían falta dos batallas y casi medio siglo desde el 327 A.C. hasta el 304 A.C. En 321 A.C. Roma sufrió una humillante derrota, en la que dos legiones romanas fueron acorraladas en un desfiladero y fueron víctimas de las lanzas enemigas. Para 310 A.C. los samnitas contaron con el apoyo de los galos, los etruscos y los umbros. Por su parte Roma recibió la ayuda de los latinos y los campanienses, hasta que para el 295 A.C. la humillación de la derrota fue vengada, con la victoria romana en Sentinum, una ciudad de Umbría.
Mientras tanto Etruria estaba en decadencia permitiendo fácilmente la victoria romana, que disponía su mira hacia la Magna Grecia. En ella se disputaba una lucha entre dos ciudades estado, la democrática Tarento y la aristocrática Thurium, que Roma aprovecho para aliarse con la segunda en el 282 A.C., por lo que Tarento pidió ayuda a Pirro, rey del Epiro.
Las victorias de Pirro lo llevaron pronto a las puertas de Capua, pero la guerra se prolongaría y en el 275 A.C. tras dos victorias romanas, Pirro se vería obligado a reembarcar, permitiéndole a los romanos tomar la ciudad en el 272 A.C. con el apoyo de la aristocracia de Tarento, por lo que los romanos ya eran dueños de la Magna Grecia.
Las ciudades griegas consideraron a los romanos como protectores, ante las incursiones de los montañeses, quienes respetaron la autonomía de las ciudades y a principios del siglo III A.C. realizaron una unidad política cuyos dominios abarcaban desde el río Rubicón al norte, hasta el estrecho de Messina al sur, esta zona se llamaría Italia, el nombre designado a la parte sur de la península.
La confluencia entre romanos y griegos, también trajo consecuencias culturales, en donde los primeros quedarían influenciados por la cultura griega, pasando de esculturas de terracotas a otras de bronces, en donde las obras de los grandes pensadores griegos serían traducidas al latín en esta gran confluencia cultural entre dos de las más grandes civilizaciones del mundo antiguo.
Durante los siguientes años Roma viviría un período de estabilidad política y social, con la que pudo enfrentar sus dificultades, mientras su vecina Cartago se convertía en una potencia comercial con la que estaba aliada, pero hacia el 283 A.C., los mamertinos, mercenarios de Campania, aliados de los romanos, tomaron por su cuenta Messina, en Sicilia y ante la amenaza de los cartaginenses, que se aliaron con Hierón II, rey de Siracusa pidieron ayuda a los romanos, que intervinieron en la situación, iniciándose la primera guerra púnica entre el 265 y el 241 A.C.
Ante la intervención de Roma, Hierón se echó atrás y pacto con esta, pero los romanos prosiguieron la ofensiva contra Cartago. Como estos no eran habilidosos en el mar, decidieron transformar la batalla en terrestre, mediante el abordaje de barcos, en donde Roma obtuvo la victoria en Milas para el 260 A.C. y a partir del 256 A.C. desembarco en la costa africana con 15.000 hombres comandados por Régulo, pero la expedición fracaso y fue aniquilada para el 255 A.C.
A pesar de la derrota, la guerra continúo en Sicilia. Los romanos no pudieron apoderarse de las plazas fuertes púnicas y fueron detenidos en el monte Érix, sufriendo una humillante derrota naval en Depranum para el 246 A.C., pero en el 241 A.C. Roma consiguió detener al general cartaginés Amílcar Barca en tierra y destruyo la flota púnica en las islas Égates, por lo que Cartago tuvo que pagar onerosos tributos, mientras Sicilia, exceptuando a Siracusa, paso a ser la primera provincia romana.
El sufrimiento y el rencor producto de la guerra, convirtieron a Roma y a Cartago en enemigos y Amílcar le exigió a su hijo Aníbal la promesa de vengar la derrota púnica. Los tributos de guerra hicieron que la economía de Cartago mermara, además de las revueltas formadas por los mercenarios del ejército por la falta de pago, que terminaron con su exterminio, al ser aplastados por una carga de elefantes.
Cuando la economía se Cartago se estabilizo, los romanos se apoderaron de Cerdeña, y estos se vieron obligados a aceptar la jugada romana. A pesar de ello, los cartaginenses dirigidos por Amílcar Barca y después por su hijo Aníbal, emprendieron la conquista de España hacia el 237 A.C., en la cual Amílcar logro dominar la mitad sur de la península Ibérica. Los romanos vieron esta expansión como una amenaza y tras el ataque de Aníbal a Sagunto, aliada de Roma se dio inicio para el 219 A.C. a la segunda guerra púnica que duraría entre el 218 y el 201 A.C.
Después de la toma de Sagunto, Aníbal avanzaría con 80.000 hombres, atravesando los Alpes y enfrentándose a los romanos. Se libraron varias batallas, las de Tesino y Trebia en 218 A.C. la del lago Trasimeno en 217 A.C. y la de Cannas, en Apulia en 216 A.C. en donde los romanos se quedaron prácticamente sin ejército al ser aplastados los 240.000 hombres de sus filas de batalla, mientras los antiguos aliados romanos se unían a Aníbal.
Roma se negó a darse por vencida, por lo que Fabio Cuntator, reunió lo que quedaba del ejército y con los últimos aliados y esclavos voluntarios, acoso entre el 216 y el 212 A.C. a los cartaginenses, que esperaron en vano a los refuerzos de Filipo V, rey de macedonia, ante el control ejercido por Roma en el mar, acompañado con la acción de los Escipiones en España, impidieron que Cartago enviara ayuda a Aníbal.
En el 211 A.C., Asdrúbal Barca derroto a los Escipiones y fue en ayuda de su hermano Aníbal, pero su ejército caería derrotado para el 207 A.C. en el Mentauro y al año siguiente un general de 19 años, llamado Escipión, consiguió expulsar a los cartaginenses de España y atrajo a la causa romana s los jefes indígenas de España y a los de África. En el 202 A.C. se enfrentaron los ejércitos de Aníbal y Escipión, y con la derrota del cartaginés, finalizaría la segunda guerra púnica, quien murió exiliado de su patria. Cartago fue obligada a entregar sus elefantes, su flota y a pagar tributos a Roma, que había ganado una nueva provincia, la de Hispania, pero para el 149 A.C. Cartago volvería a levantarse en la tercera guerra púnica, que culminaría con la destrucción definitiva de la ciudad y del último emplazamiento fenicio en el mediterráneo, pasando a ser Roma el nuevo amo de este mar.
La verdadera expansión romana se dio cuando esta puso sus ojos en el Mediterráneo Oriental, de resto, sus luchas y territorios conquistados fueron ante el mero miedo de la derrota ante sus rivales. Entre 217 y 205 A.C. se libro la primera guerra contra Macedonia, ante la posible ayuda a Aníbal y entre 200 y 196 A.C. estallo una segunda guerra contra Filipo V, rey de Macedonia, y de quien se decía tenía las mismas intenciones de Alejandro, por lo que nuevamente ante el miedo de la conquista los romanos obtuvieron la victoria de Cinoscéfalos, en Tesalia para el año 197 A.C. en la que Roma proclamo la libertad de los griegos que estaban bajo el dominio macedonio, lo cual fue cuestionado por si se tratase de una verdadera libertad, o por si al contrario, era un nuevo intento de dominación.
Esta situación obligo a Roma a intervenir en la región, derrotando al tirano Nabis de Esparta y después a Antíoco II de Siria entre el 192 y el 188 A.C. La tercera guerra de Macedonia se daría entre el 171 y el 168 A.C. esta vez contra Perseo, hijo de Filipo V, en donde estos terminaron vencidos por los romanos en el 168 A.C. en Pidnia por las legiones al mando de Paulo Emilio.
Macedonia quedo desmembrada en Repúblicas separadas, situación que aprovecho Roma para imponer su política en la región, por lo que Macedonia se convirtió en provincia romana para el 148 A.C., creando una red de reinos clientes que llegaban hasta Asia Menor, mientras Grecia también caía en manos de los romanos, al convertirse en la provincia de Acaya, y dentro de este contexto Cartago era destruida y a partir de entonces no había potencia que resistiera el avance imperial de Roma.
En Hispania estallaría una revuelta para el 154 A.C. dirigida por Viriato entre el 147 y el 139 A.C. por parte de los celtíberos y los lusitanos, que fue aplastada por Escipión Emiliano con el sitio a la ciudad celtíbera de Numancia para el 133 A.C., por lo que Hispania, ya humillada, capituló. En 176 A.C. la Galia Cisalpina quedaría reducida a provincia, mientras los célticos de la Galia meridional presionaban sobre la ciudad griega de Marsella, situación que fue apagada por los romanos tras dos campañas, una en 125 A.C. y otra entre 122 y 121 A.C. que les permitió apoderarse de la región.
Posteriormente en 118 A.C. la Galia Transalpina se convertiría en provincia romana, atravesada por la vía Domiciana, que unía a la península Ibérica con Italia, mientras en 126 A.C. se creaba la rica provincia de Asia, convirtiendo al Mediterráneo en un lago romano, que les proporciono grandes botines, riquezas y onerosos tributos impuestos a los vencidos.
Roma a partir de este momento, quedaría, aún más marcada con la influencia cultural griega, cuyos dioses se asimilaron a los romanos, mientras estos hablaban griego, se vestían como griegos y se alimentaban a la griega, la Roma sería helenizada, pasando a ser de una ciudad campesina a otra capitalista, en donde los senados amasaron grandes fortunas y los ricos se hacían más ricos producto de las riquezas que entraban tras las conquistas.
Esta situación genero dos grupos dominantes, los caballeros, hijo de lo senadores, que a diferencia de estos, no estaban sujetos a ninguna ley que les prohibiera realizar actividades comerciales, además de poseer el dominio del aparato judicial y por otro lado los libertos, que actuaban financieramente como hombres de paja y políticamente como apoyo electoral, beneficiando a sus patronos en el dominio del poder, mientras que el pequeño y medio campesinado y los artesanos se arruinaban tras las guerras, las grandes fincas entraron en rivalidades, quedando sujetos a subsidios, mientras los esclavos eran peor tratados, creando una situación peligrosa para Roma que termino en revuelta.
A consecuencia de esto en Sicilia para el año 135 A.C. estallarían las guerras serviles, que predicaba la igualdad de los esclavos, pero con un doble carácter la libertad y la lucha de clases. Estas guerras prosiguieron en Asia y en las minas de Laurion, en Ática, en donde muchas veces los pobres se sumaban a los ejércitos de los rebeldes, pero entre ellas la más feroz de todas las guerras fue impulsada por Espartaco en el 72 A.C. y duraría dos años.
Espartaco era un gladiador que se sublevo en las fincas agrícolas de Campania, impulsando a los esclavos a organizarse militarmente, reuniendo a 7.000 hombres, destruyo al ejército romano de Lentulo y saquearon el sur de Italia, pero sus soldados no pudieron resistir la tentación de saquear de nuevo Italia y ante las advertencias de Espartaco se marcharon, mientras eran acorralados y masacrados por M.Licino y Craso Dives, Espartaco y el resto de sus hombres decidieron huir por mar, pero fueron traicionados por los piratas que los llevarían a Sicilia, mientras Craso pudo derrotar a los ejércitos, quedando Espartaco herido en un muslo, mientras luchaba de rodillas hasta morir.
Pero la situación de las guerras serviles no fue solo bélica, sino también política. Los hermanos Gracos proponían una serie de reformas agrarias para distribuir las tierras entre los campesinos, por lo que Tribuno Graco propuso votar por la reforma para el 133 A.C., pero como chocaba a los intereses de los tribunos conservadores, el sumo pontífice provoco un motín y Tiberio Graco fue asesinado.
Diez años más tarde su hermano Cayo Graco recuperó el proyecto y propuso además un reparto del trigo a los campesinos y beneficios a los caballeros, ante lo cual los conservadores desistieron de su reelección como tribuno de la plebe, por lo que Cayo amenazo con usar la fuerza, situación que fue aprovechada por los conservadores al usar una ley conocida como el senadoconsulto, que les permitía proteger a la República y desencadenaron una “carnicería legal” en la que Cayo y sus 3.000 partidarios fueron asesinados, mientras la cuestión agraria continuaría envenenando la política de Roma, encaminando hacia el fin de la República.
La cuestión agraria, traería como consecuencia el enfrentamiento entre dos hombres Mario y Sila, que provocó la primera guerra civil entre dos facciones, los optimates representados por Sila que afirmaban ser los mejores y se agrupaban en torno a los conservadores y los populares dirigidos por Mario, formados por aristócratas que defendían los intereses de la plebe.
Mario se impuso por el partido popular en el consulado para el 107 A.C. y logro vencer a las hordas germanas que amenazaban al imperio, pero este soldado no era tan buen político y les permitió a sus amigos Saturnino y Glaucia imponerse en el partido popular para el tribuno, abandonándolos a su suerte y permitiendo su ejecución.
En este contexto, el tribuno de la plebe Livio Druso, propuso en 91 A.C. la ciudadanía romana para los aliados itálicos, situación que acarreo su asesinato y la sublevación de Italia, que entro en una guerra con Roma, conocida como la guerra social, a pesar de que esta propuso entregar la ciudadanía a los que se rindieran para el 90 A.C., conflicto que terminaría en el 89 A.C. después de tres años de rebelión que consiguieron reprimir Mario y Sila.
Al terminar la guerra social, en el otro extremo del Mediterráneo, el rey del Ponto, Mitrídates se lanzo a la conquista de Roma, invadió Asia Menor, se alío con los Partos y puso a Grecia en pie de guerra. Sila consiguió exiliar a Mario y para el 87 A.C. se dispuso a enfrentarse a Mitrídates, a quien le impuso una paz vergonzosa. Apenas Sila había salido de la ciudad cuando Mario entro con un ejército y se apodero de esta, pero murió en un séptimo consulado y para el 82 A.C. después de varios combates Sila toma la ciudad por la fuerza.
Sila gobernaría como dictador entre el 82 y el 79 A.C., mientras un agitador llamado Lepido intentaría dar un golpe de estado, aplacado por un nuevo hombre fuerte, Pompeyo, mientras antes de morir Sila abdico para el 78 A.C. Pompeyo había sido esencial en la victoria de Sila, lo que le dio el apodo de Magnus, el Grande, derrotaría al último partidario de Mario en Hispania y regresaría a tiempo para ayudar a Craso a detener a Espartaco en el 70 A.C.
En 67 A.C. a Pompeyo se le encargo la doble misión de acabar con los piratas del Mediterráneo y con Mitrídates, que estaba nuevamente en guerra con Roma, situación que logra mientras recibe el apoyo de un brillante abogado, Cicerón y de un joven senador César, recibiendo el mando de una poderosa flota y la posibilidad de organizar las provincias de oriente. Pompeyo regresaría a Roma para el 61 A.C. siendo criticado fuertemente por el senado, a lo que pacto en secreto con Craso y César, el reparto del estado para el 60 A.C., convirtiéndose en el primer triunvirato de Roma.
El pacto con Pompeyo y Craso le permitiría a César ser el tercer hombre en asumir el control del estado, el matrimonio con la hija de Pompeyo estableció vínculos con este, ante el aumento de su ambición y en 59 A.C. César fue elegido cónsul, consiguiendo que se aprobasen una serie de leyes agrarias. Al expiar su consulado, César obtuvo en el 58 A.C. el proconsulado de las Galias Cisalpina y Transalpina y de Iliria. En este mismo año los helvecios habían sido expulsados de sus tierras por los germanos y penetraron en la Galia, situación que uso César para expulsarlos, en conjunto con los germanos.
César no se limita a la protección de las fronteras y prepara a su ejército para la invasión de la Galia, instalándose en Jura entre el 58 y el 57 A.C. Ante la amenaza para las tribus galas, los belgas se coaligaron con los nervios, los suessiones y los belovacos, pero César uso hábilmente las disputas entre las tribus y el poder de su ejército para derrotar a los belgas en el 57 A.C. y creyendo que había pacificado por fin la Galia, en Bretaña fueron hecho prisioneros algunos de sus hombres y tras una difícil batalla naval hacia el 56 A.C. Cesar consiguió derrotar a los vénetos y sus naves acorazadas, cortando los aparejos de las naves enemigas provistas de hoces.
Para el 53 A.C. la debilidad de los galos se encontraba en la división de sus ciudades, situación que cambia Vercingetórix, un joven príncipe llamado como jefe de los guerreros, empleando una táctica conocida como la tierra quemada, que impedía a los romanos apropiarse de los víveres galos en sus conquistas y tras salir victorioso en la defensa de la capital Gergovia ante el asedio romano fue nombrado comandante en jefe de los ejércitos por parte de los galos.
César enroló a jinetes germanos en su ejército y se enfrento a la poderosa caballería de Vercingetórix, al que derrota para el 52 A.C. y este al no poder destruir las formidables fortificaciones construidas rápidamente por las legiones romanas, se rinde ante César, culminando la guerra de las Galias para el 51 A.C.
Mientras César luchaba en la Galia, había perdido su credibilidad en Roma. Por el contrario Pompeyo aumento la suya y en 52 A.C. fue nombrado cónsul único. Julia y Craso ya habían muerto, por lo que César no tenía ya ningún vinculo con Pompeyo y al pacificar la Galia, intento recuperar el terreno perdido en Roma, pero Pompeyo aliado con el senado, le ordenaron a César que debía regresar como un civil y entregar su ejército, pero César hacia el 49 A.C. cruzo el Rubicón y se dispuso no a entregarse sino a tomar Roma.
Pompeyo abandona Roma y César toma la ciudad sin luchar, se proclama dictador y en dos años derrota a los pompeyanos en Hispania. Pompeyo muere asesinado en Egipto por los esbirros de Tolomeo XIII que estaba en lucha con su hermana Cleopatra por el poder, situación que aprovecha César para dominar Egipto, pero Cleopatra se vuelve su amante y lo convence para que le devuelva su trono, a lo que César accede, asegurándose el control de Egipto.
En 46 A.C. derrota a Farnaces II, hijo de Mitrídates, en Tapso, en África, derrota a los últimos partidarios de Pompeyo y en Hispania a sus hijos, aclamando en Roma su famosa frase de “Vine, Vi y Vencí” celebrando sus victorias durante dos meses. En 45 A.C. es proclamado dictador por 10 años y en 44 A.C. como perpetuo, es decir de tiempo ilimitado, amordazo y aumento el senado a 900 miembros con muchos de sus partidarios, estableció una monarquía de facto con incautación del tesoro en caso de necesidad, moneda con su efigie, mando sobre los ejércitos, derecho de paz y de guerra, reforma del calendario y designación de los senadores.
A estos poderes se le sumaron honores que lo convertían en un dios viviente, un rey sin el título de rey, toga púrpura, corona de laureles, trono de oro, juramento de fidelidad en su nombre, los nombres de Padre de la Patria, Nuevo Rómulo y emperador. Esta situación las tensiones entre los pompeyanos rencorosos y los cesarianos decepcionados aumentaban, mientras su lugarteniente Marco Antonio le ofrecía la diadema real en las Lupercales, que según un oráculo se necesitaba a un rey para vencer a los partos, y mientras César se dirigía al senado para proclamarse rey, fue el colmo de la paciencia y los senadores dirigidos por Bruto, asesinaron a César el 15 de marzo de 44 A.C. que cayo muerto bajo la estatua de Pompeyo al recibir 23 puñaladas, cuya muerte provocaría una nueva guerra civil y la llegada de una nueva monarquía, el imperio.
Ante la hostilidad de la plebe urbana, que adoraba a César, Marco Antonio pide que se le entregue el testamento del dictador y se nombra como su heredero político, mientras Octavio, adoptado por el dictador también se proclama como su sucesor, mientras recibe el apoyo de Cicerón ante el “nuevo tirano” Marco Antonio. Después de la guerra de Módena en la que Octavio derrota a Marco Antonio, quien se ve obligado a retirarse a la Galia Transalpina, Octavio se nombra a si mismo como César Octaviano y se hizo erigir cónsul por la fuerza en el 43 A.C.
Posteriormente Octavio negocio con Marco Antonio y Lépido, para que se les atribuyese el título de “triunviros encargados de reformar el estado” y a continuación se enfrentaron al ejército republicano dirigido por Bruto y Casio, derrotado para el 42 A.C. en Filipos, en Macedonia. Gracias a la victoria los triunviros se repartieron el imperio, Lépido recibió el gobierno de África, Octavio el de occidente y Marco Antonio el de Oriente.
En 36 A.C. Octavio obtenía importantes victorias militares y apartaba a Lépido del poder, mientras Marco Antonio era vencido por los partos. Ante la derrota decide reorganizarse en Oriente, en el Egipto de Cleopatra y a partir de 35 A.C. se vuelve su amante, por lo que en 33 A.C. Octavio proclama la ruptura de los triunviros y en 32 A.C. declara la guerra contra Cleopatra y Marco Antonio, mientras este reunía unas fuerzas considerables en Oriente, Octavio formaba su ejército en Occidente y tras la batalla de Actium en el 31 A.C. comandada por un fiel Agripa, Egipto sería vencida y en 27 A.C Octavio se proclamaría como Augusto, momento en el que acababa de morir la República y de nacer el Imperio.
Durante el reinado de Augusto las interminables guerras civiles, terminaron y el Imperio romano viviría uno de sus períodos de mayor prosperidad. Augusto se gano la confianza de sus conciudadanos y la aprobación del senado, poseía los títulos de princeps, el primero entre todos, imperator, es decir, general victorioso, y pontifex maximus, que le aseguraba el dominio sobre todas las funciones, el mismo era considerado el mortal más cercano a los dioses y disponía del poder tribunicio que le otorgaba el derecho de veto sobre las decisiones de los magistrados.
Augusto disminuyo los poderes senatoriales, los magistrados seguían siendo elegidos por la asamblea popular, pero él designaba a los candidatos. El ejército siguió siendo profesional y 4.500 hombres velaban por la seguridad del emperador. Su política se extendía no solo en Roma, sino en todas las provincias, ya que era él, quien la ejercía, ayudado por un grupo de consejeros. Para su momento la población en Roma alcanzaba entre los 5 a 8 millones de habitantes y en la provincias entre 60 y 70 millones, en su mandato se dio el florecimiento de los temas culturales y del talento de muchos romanos, la ciudad se transformo en la más bella del mundo, reconstruida por Augusto, a la que anexo un foro y un templo dedicado a Marte, bajo sus palabras convirtió a una ciudad de ladrillo en una ciudad de mármol.
La política exterior de Augusto cosecho algunos éxitos como la rendición de las tribus alpinas para el año 6, pero también fracasos como la destrucción de tres legiones por los germanos en el año 9 que elimino las pretensiones de expandir el imperio más allá del Rin. Otra las dificultades del reinado de Augusto fue su sucesión, a pesar de que la monarquía no era hereditaria, busco en el seno de su familia al heredero, eligiendo al hijo del primer matrimonio de su segunda esposa, a quien adopta, llamado Tiberio Claudio y a la muerte de Augusto en el año 14 Tiberio a los 55 años accede al trono.
Los sucesores de Augusto no supieron controlar el poder ilimitado, que este les había heredado, durante el reinado de Tiberio se le reconocen cualidades militares y un pertinente sentido de la organización, pero tenía muchos defectos como la avaricia, la depravación sexual y una gran crueldad, e inclusive durante su reinado se crucifico a Cristo y a su muerte en 37, el senado, el pueblo y el ejército eligieron como príncipe al bisnieto de Augusto, Calígula.
Durante su reinado pretendió hacerse adorar como al dios sol y dio riendas sueltas a sus inclinaciones sanguinarias, que lo alejo del pueblo y del senado, por lo que fue asesinado en el 41. Ante tal situación la guardia personal del emperador, elegiría al tío de Calígula, Claudio como emperador, pero sus obras como la creación de una administración para los libertos y construcción, fueron oscurecidas por el libertinaje de su esposa Mesalina y las conspiraciones de su segunda esposa Agripina.
A su muerte en 54, Claudio dejo un hijo, Británico, pero Agripina conspiro para que el hijo que había tenido en otro matrimonio tomara por el poder y aprobado por los guardias imperiales, conocidos como cohortes pretorianas y por el senado, Nerón accedería al poder para este mismo año, convirtiéndose en el quinto emperador de Roma.
Durante su mandato se vio influenciado por el filósofo Séneca, quien le inculco la enseñanza de que un buen príncipe tenía que ser clemente, por inclinación natural y por política y si reinaba bajo esta virtud los ciudadanos serían progresivamente mejores.
En los primeros años de su mandato, Nerón llevo a cabo una política de entendimiento con el senado y tras asesinar a su madre en el 59, estaba libre de la tutela materna en su mandato. Al principio Roma entro en una edad de oro para la poesía, en la que el emperador también participaba. En el 59 también dios unas fiestas a las que llamo juegos de la juventud en la canto sus obras. Al año siguiente instauro los juegos neronianos, que aliaban música y ejercicios gimnásticos e hípicos. Para revivir los trágicos momentos de su vida, hizo representar obras como los de Orestes o Edipo.
En su reinado, se vivió una autentica revolución cultural y en el arte, pero a partir de 61 se empezó a rechazar su política y endureció su postura. En 64 ante la incomprensión de los romanos se marcho a Nápoles y ese mismo año, realizo un espectáculo, el incendio de Roma y como el pueblo exigía culpables, sin saber que era Nerón, este se los dios, mandando a sacrificar a los cristianos para satisfacer al pueblo, acción que le dio el apodo de anticristo.
Regresa a Roma y manda a construirse una casa pintada de oro, llamada Domus, en la que vivió con gran lujo. En 65 se produjo una conspiración en su contra, dirigida por Calpurnio Pisón, pero ante el miedo Nerón hizo que se suicidasen varios de los implicados. Un año después el ejército se encontraba en guerra con los espartos y el rey de armenia eligió como sucesor a su hermano Tirídates, quien fue derrocado por órdenes de Nerón, proponiéndole un trato para devolverle su trono, si accedía a ir a Roma y reconocerlo a él como su rey y su dios, a lo que él rey parto accede.
A fines del 66 Nerón partió a Grecia para participar en unos concursos musicales y presentarse como actor y auriga de los juegos, y mientras disfrutaba de los premios y se embriagaba, los judíos se sublevaron y en Roma el descontento era general, ante la sublevación de la Galia Lugdunense al mando de Cayo Julio Víndex. Posteriormente Víndex, quien había establecidos contacto con Galba, gobernador del norte de Hispania, fue vencido por las tropas germanas, mientras Galba se unía con Otón, gobernador de Lusitana y con los germanos en contra del emperador y ante la impotencia de la situación para Nerón, al regresar de Roma y al ser abandonado por todos se suicida el 9 de junio de 69, constituyendo el fin de la dinastía de los Julio-Claudios.
La sublevación de los judíos sería controlada por el general romano, Vespasiano, quedando un último foco de insurrección en Jerusalén. En 69 sería elegido por las legiones como emperador, quien reorganizaría el imperio y nombraría a sus hijos como herederos del trono, entre ellos Tito fue designado para apoderarse de la ciudad de Jerusalén y en 70 comenzó el asedio de la ciudad, cargado de atrocidades y al entrar Tito en ella mando a incendiar el Templo, cuyos objetos sagrados fueron exhibidos en señal de su triunfo y decenas de miles de judíos fueron vendidos como esclavos, mientras los que quedaban se reunían para mantener viva a través de un canon las enseñanzas de su religión.
Vespasiano reinaría entre el 69 y el 79 y su hijo Tito accedería al trono, pero murió tras dos años de reinado y su hermano menor Domiciano tomo el imperio para el 81, extendió el imperio hasta Bretaña y los Campos Decumanos entre el Rin y el Danubio, iniciando una persecución en contra de los cristianos e intelectuales, que le valieron el apodo de Nerón calvo, y durante su reinado en el 82 se terminaría la famosa construcción iniciada por Vespasiano, el Coliseo.
Domiciano moriría asesinado en el 96, por una conjura. Tras su muerte los senadores dejan el poder en manos de uno de lo suyos, Nerva, de 70 años, y al no tener descendencia, adopta el principio de la adopción, en la que acoge como hijo a un general romano, famoso por sus virtudes, llamado Trajano.
Este emperador reinaría para el año 98, mando a construir varios monumentos, como arcos que conmemoraban su victorias militares, mejoro las condiciones de vida de los propietarios rurales y los animo a tener hijos, fortaleció el ejercito preparando nuevas generaciones de soldados y se hizo divinizar, recibiendo el título de Optimus, es decir, el mejor.
Durante su reinado, el imperio estaba amenazado por un pueblo indoeuropeo conocido como los dacios, a quienes Trajano sometió tras dos difíciles campañas entre 101 y 106, en donde el botín de la victoria se destino para la construcción de un nuevo foro y de la columna Trajana, símbolo de la perennidad romana al encontrarse incólume en la actualidad.
En 106 se anexiono Arabia y para 114 ataco a los partos e invadió y sometió parte de Armenia, apoderándose de ella. Seguidamente, prosiguió su avance hasta Babilonia y el Golfo Pérsico, intentando crear una provincia en Asiria y Mesopotamia, pero ante el levantamiento de armas de los judíos orientales tuve que renunciar a su proeza y en el camino de regreso a Roma la muerte le sorprende en Selinonte, pero el imperio había alcanzando su mayor extensión y poder, más fuerte que nunca.
El emperador no había designado sucesor, así que su esposa abogo a favor del sobrino nieto de Trajano, llamado Adriano y ella misma firmaría la carta de adopción del emperador, y para el 117, el ejército y el senado lo reconocerían como emperador.
Durante su reinado, las relaciones entre el senado y el emperador no eran tan buenas como las de su antecesor, estableció una administración fuertemente jerarquizada confiada a los caballeros. En 131 codificó el derecho en el Edicto perpetuo, en donde establecía la justicia para todos, mejorando la defensa y el derecho de los esclavos, así como la emancipación financiera de las mujeres. Trato de mejorar las condiciones de los campesinos, permitiéndole a los agricultores que adquirieran tierras baldías, mientras las cultivasen.
Durante su reinado, Roma floreció como ciudad, restauro el Palatino, el lugar donde Rómulo vio los 12 buitres que le confiaron la misión de construir la ciudad y además mando a construir su mausoleo, en el actual castillo de Sant’Angelo. Gracias a su fuerte administración pudo emprender un viaje por las provincias, inspeccionándolas y comprobando sus defensas, renuncio a la expansión militar y mando a evacuar los territorios conquistados, en cambio reforzó las fronteras del imperio y mando a erigir el muro que separaba la Inglaterra conquistada de Escocia.
Antes de morir, Adriano adopto por alianza a su sobrino Antonino, con la condición de que este adoptase a un joven de 17 años, llamado Marco Aurelio y a otro de 7 Lucio Vero, a quien supuestamente se le presume ser un hijo legítimo de Adriano, que muere para el 138 en un momento en que las relaciones con el senado eran intensas.
A la muerte de Adriano, Antonino recibió el poder de manos del senado y en el año 148 a la celebración de los 900 años de la fundación de Roma, esta se encontraba en su apogeo y había consolidado la paz general. El emperador tuvo buenas relaciones con el senado y mantuvo las relaciones diplomáticas con los pueblos fronterizos, mientras las provincias seguían enriqueciéndose, beneficiando a Roma.
En este período la población se podía calcular entre los 50 y 100 millones de habitantes, el poder central se consolido y la burocracia estaba representada por los gobernadores, procónsules y procuradores que dependían del senado. El modelo urbano de Roma se impuso, con la construcción de foros, arcos de triunfo, termas, acueductos, templos y una extensa red vial, que unía a la ciudad con los puntos más alejados del imperio, la cual también sirvió como vía estratégica para las legiones romanas en sus conquistas y además económica, facilitando el comercio con las provincias, que se acompañaba con el mercado marítimo por el Mediterráneo.
La mayor parte de la producción del imperio era agrícola, en la que los terratenientes se veían beneficiados con grandes fortunas y en sus fincas trabajaban un gran número de esclavos, que inclusive se enriquecieron con los excedentes de la producción, que además se vendían en las ciudades, donde los artesanos los transformaban en diversas especialidades.
En el período de la paz romana, el emperador y los grandes personajes se aseguraban la popularidad, distrayendo al pueblo mediante costosos espectáculos, representaciones teatrales, carreras de caballos y juegos circenses, en donde los hombres libres eran sus clientes y en período de crisis y en especial para los más pobres, se organizaba una distribución gratuita de trigo, acción que era condenada por algunos, pero que sirvió para garantizar la paz civil, a pesar de ser una política que gravaba pesadamente la economía imperial.
En 161 Marco Aurelio se convierte en emperador, al lado de su hermano adoptivo, Lucio Vero, asociado a él como Augusto. Su política interior fue pacífica, pero los problemas venían del exterior, los partos invadieron Armenia y se burlaron durante 5 años de las legiones romanas. En 165 una peste diezmo el imperio y en 167 los bárbaros invadieron Panonia y Dacia. La situación apenas estaba restablecida cuando los marcoromanos y los cuados invadieron el norte de Italia en 170 y la guerra duro hasta 175. En ese momento Marco Aurelio se dirige a oriente, ya que Avidio Casio se había proclamado emperador.
En 177 Marco Aurelio rompió con el principio de adopción y asocio a su hijo Cómodo al mandato imperial, que toma el trono para el 180 a la muerte de Marco Aurelio, pero es asesinado para 192 y Septimio Severo, nacido en África, toma el poder, proclamado como emperador para el 193.
Con su reinado las provincias accedieron al poder, se acrecentaron las costumbres y creencias religiosas orientales y el cristianismo empezó a difundirse. El principio dinástico se convirtió en ley y los sucesores de Septimio Severo, se asociaron a él como Augustos. El emperador y su familia fueron considerados como de origen divino y se incremento el poder del despotismo imperial que redujo los poderes legislativo, judicial y financiero del senado.
Desde 235 a la muerte de Severo Alejandro, hasta 268 con el fin del reinado de Galieno, el imperio vivió envuelto en revueltas permanentes, en donde los emperadores se sucedían rápidamente, elegidos por sus soldados y cuyos mandatos apenas duraban unos años e inclusive meses ante un rival que los asesinaba, mientras la población moría rápidamente ante una epidemia de peste.
A estas calamidades se sumaron las amenazas de los pueblos bárbaros para las fronteras, los francos, alamanes, sajones, vándalos y godos, se instalaron en las orillas del Danubio y del Rin, mientras los persas no disimulaban sus intenciones sobre las provincias orientales. Durante este período el emperador Valeriano, asoció a su hijo Galieno al poder, para que se enfrentase a los francos y godos mientras este hacia frente a los persas sasánidas, pero el rey de Persia, Sapor I, lo capturo e hizo prisionero y tras su muerte se provenía una nueva dinastía.
Galieno murió asesinado en 268 y los ilirios de Dalmacia y Panonia tomarían el poder, dando fin a la anarquía vivida en Roma. El primer emperador ilirio fue Claudio II, que obtuvo la victoria sobre los godos y los germanos, falleció en 270, época en la que Aureliano tomaría el poder.
Aureliano reino entre 270 y 275, combatió y detuvo a los vándalos, jutungos y yázigas, que invadían el norte de Italia, y en Siria venció a la reina Zenobia y reconquisto Palmira y el imperio de la Galia. Gracias a estas victorias reforzó las fronteras y estableció la unión corporativa y de la moneda.
El emperador conocido como el restaurador del mundo romano, murió asesinado en 275 y Probo le sucedió, continuo con la política de Aureliano y pacifico el imperio tras vencer a los bárbaros en el Danubio y reprimió los levantamientos en Egipto y Asia Menor.
En 282 Caro sería nombrado por los soldados como sucesor de Probo, quien le otorgo a sus dos hijos el título de augusto, confiriendo el poder tanto en oriente como en occidente. En 284 Diocleciano fue nombrado emperador y ante la inestabilidad política y las amenazas externas designo bajo el título de augusto a un oficial panonio llamado Maximiano, encargándole la defensa de occidente mientras este se encargaba de oriente.
Maximiano a su vez en 293 nombraría como césar, al ilirio Constancio Cloro y Diocleciano le otorgaría el mismo título a Galerio, de este modo iniciaría el gobierno de la tetrarquía en Roma, basado en 2 césares y 2 augustos, en donde Roma dejaría de ser el centro de poder que pasaría a las ciudades de Milán, Tréveris, Sirmium y Nicomedia.
Una vez establecida la tetrarquía Diocleciano lucho contra la inflación, sin mucho éxito y el gran costo que llevaba mantener los ejércitos en las fronteras lo obligo a establecer de carácter obligatorio el alistamiento de los hijos de las familias en las legiones.
Diocleciano era excesivamente conservador en el campo cultural y religioso de Roma, por lo que implanto una fuerte persecución contra quien atentara a esas creencias. El maniqueísmo de Persia fue condenado en 297, y entre 303 y 304 lanzo cuatro edictos sucesivos en contra de la religión cristiana ya consolidada. Estos edictos prohibieron las asambleas cristianas, causaron la destrucción de las iglesias y los libros santos y privó a los cristianos de sus derechos civiles, obligándolos a ofrecer sacrificios a los dioses romanos. Hasta 311 estas persecuciones se llevaron de forma bastante violenta, sobre todo en Oriente y para 305 ya Diocleciano había abdicado en el poder y se retiro a su palacio en donde murió para 313 bajo una tetrarquía ya en ruinas.
En el contexto a finales del siglo III, cuando las invasiones bárbaras debilitaban al imperio, para restaurar la unidad moral algunos emperadores como Decio, Valeriano y Galerio, emprendieron la persecución de los cristianos por considerarlos subversivos, a través de una serie de edictos que no tuvieron la misma fuerza en todas las provincias del imperio como en la Galia.
Entre 305 y 313 se promulgaron edictos de mayor tolerancia, ya que los cristianos se convirtieron en piezas claves de las luchas por el poder en un imperio dividido en 4, y así para poner fin a estas persecuciones dos augustos, Constantino, hijo de Constancio Cloro y Licinio, se pusieron de acuerdo en reconocer en todo el imperio la libertad y la paz religiosa, en lo que se llamo el edicto de Milán para el 13 de junio de 313.
Cuando Constantino quiso sacar a Licinio del poder, emprendió una política realmente favorable a los cristianos y en 324, convertido en el único emperador, promulgó la restricción de los cultos paganos y judíos y el imperio adopto el cristianismo, se restituyeron las iglesias y los bienes confiscados fueron devueltos a los clérigos.
El imperio se hizo cristiano, pero sin embargo la Iglesia estaba dividida, enfrentadas la iglesia latina de occidente y la griega de oriente, en disputas como fijar la fecha de la Pascua y la verdad sobre la divinidad de Cristo, el emperador juzgo conveniente intervenir y para 325 convoco en Nicea, el primer concilio ecuménico, en el que soluciono el problema de la Pascua y a partir de entonces la Iglesia se politizó, en donde el emperador se presentaba como el obispo exterior, en donde los papas carecieron de relevancia.
Finalmente se iniciaría un período de asimilación y penetración del cristianismo en el Imperio Romano, se edificaron iglesias, se bautizaron personas, la cultura cristiana rivalizaría con el pensamiento filosófico clásico y aparecerían ilustres pensadores, estudiosos de los textos sagrados que establecieron la doctrina cristiana, la Biblia sería traducida por san Jerónimo y posteriormente el emperador asumiría la fe cristiana y a partir de él, la corte y la aristocracia, llegando hasta conversiones masivas, pero muchas de ellas tendían a un beneficio político e intelectual que resultaba ventajoso con la religión.
El cierre de los templos paganos era inminente y Graciano establecería la separación de estado y paganismo para 381 y finalmente Teodosio prohibiría los ritos paganos y las últimas fiestas paganas se realizarían en Grecia entre 394 y 396.
En 337 los tres hijos de Constantino tomaron el título de Augustos y se dividieron el imperio, Constancio II se quedo con oriente y Constantino II en occidente, pero fue asesinado por su hermano Constante, quien tomaría el imperio, de esta manera Roma quedaría diluida en dos mitades, el Imperio Romano de Occidente con capital en Roma y posteriormente en Milán y el Imperio Romano de Oriente con capital en Constantinopla.
Posteriormente durante el reinado de Graciano, incapaz de hacer frente a la invasión de los godos, que se habían asentado en Tracia y en los Balcanes, rechazados por otro pueblo nómada conocido como los hunos, nombraría en 379 como augusto de oriente a un general hispano llamado Teodosio.
Él poder de este emperador fue tal, que más bien reino solo sobre el poder de Graciano y en 382 se vio obligado a reconocer la instalación de los godos como nación independiente entre el Danubio y los Balcanes. En occidente tuvo que luchar contra los conspiradores Máximo y Eugenio, venció al primero en 386 y al segundo en 394, mientras su ejército ya estaba compuesto por godos.
A la muerte de Teodosio en 395 el Imperio Romano había perdido su unidad para siempre, la constitución de dos bloques de poder, occidental y oriental fue la principal causa que lo llevo a la ruina, enfrentados dos posiciones y dos aristocracias no pudo subsistir, las cargas fiscales eran cada vez mayores y la estructura social romana parecía cada vez mas inservible, mientras en el campo, ante las invasiones y las guerras civiles, causaban miseria y despoblación, mientras los campesinos eran sometidos por los grandes terratenientes, en apariencia como la próxima sociedad feudal.
Teodosio dejaría a su hijo Arcadio el reino de oriente y a Honorio el de occidente, y del último su reino no perduraría mucho, ya que para 410 los visigodos al mando de su rey Alarico, invadirían Italia, hasta tomar y saquear Roma asolando la ruina definitiva del imperio de occidente, pero cuya transformación no sería una conquista total, sino un período de invasiones continuas por distintos pueblos tanto vándalos, ostrogodos, visigodos, alanos, hunos, entre otros, que se fueron asentando progresivamente en el territorio romano, asimilando su sociedad y sobre todo la religión cristiana, que sentarían las bases para la creación de una nueva sociedad en occidente.
Después del saqueo de Roma por los visigodos, ya las fronteras del Rin para 406 no pudieron resistir las presiones de germanos, vándalos, suevos y alanos, que huían de una tribu procedente de Asia, los hunos.
Durante el siglo III, los hunos se extendieron por Europa oriental, sembrando el terror por su carácter salvaje y cruel. En 434 el kan o rey de los hunos Atila, mato a su hermano Bleda y gobernó sobre todas las hordas húnicas y la fama de su ferocidad le valió el apodo del “azote de Dios”.
En el siglo V los hunos abandonaron el nomadismo y se instalaron en los Balcanes, al sur del Danubio, estando en contacto con pueblos más civilizados. Después de tomar el trono de los Hunos, Atila se dirigió hacia oriente y en 443 llego hasta Constantinopla, para 448 penetro en Grecia y llego hasta las Termopilas, mientras el emperador Teodosio II se veía obligado a pagarle tributos anuales.
Lugo Atila se dirigió hacia occidente y en 451 cruzó el Rin y destruyó Metz, Reims y Troyes, rodeó París y sitio Orleans, llegando hasta el reino de los visigodos, en donde fue detenido por Aecio, un general romano que conocía sus tácticas. Aecio con la ayuda de Teodorico I, rey visigodo reunió un ejército de francos, alanos y burgundios y con esta coalición recuperó Orleans e hizo retroceder a Atila y en la batalla de los Campos Cataláunicos Aecio y Teodorico consiguieron que Atila se retirara hasta el Rin.
En 452 Atila se dirigió a Italia y se apoderó de Aquilea, devastó Milán, Padua y Pavía, mientras el emperador Valentiniano II tuvo que abandonar Ravena y refugiarse en Roma. A su llegada a Roma, el obispo León I Magno, entabla negociaciones con Atila y lo convence para que se retire, tal vez a cambio de un tributo considerable. Durante el regreso a su reino, Atila muere de una apoplejía y su imperio no sobreviviría a su desaparición, desintegrándose hacia el Mar Negro.
Tras el advenimiento y el terror sembrado por los hunos, el Imperio Romano de Occidente se fue desmembrando poco a poco, encontrándose a los Visigodos, provenientes de Escandinavia, hacia 476, desde el Atlántico hasta el sur de los Alpes y desde Loira hasta Gibraltar. Los burgundios, oriundos de las costas del Báltico, y tras romper su tratado con Roma fines del siglo V se extendían desde la actual Borgoña hasta el bajo valle del Ródano, y desde las Cevenas hasta la Suiza occidental.
Los vándalos, después de enfrentarse a Roma se expandieron hacia 470 hasta África del Norte y las islas mediterráneas, mientras los francos, descendientes de antiguas tribus germánicas, se instalaron en Renania, Bélgica y en el Artois, a su vez que los anglosajones cruzaban el canal de la Mancha, e invadieron la isla de Bretaña, derrotando a los bretanos y se confederaron en reinos independientes.
Entre 456 y 472 Aecio dispuso a los emperadores a su voluntad y para 475 Orestes, un panonio que estaba al servicio de Atila, hizo nombrar a su hijo Rómulo Augústulo como emperador, pero Odacro jefe de los mercenarios instalados en el norte de Italia, encabezo una revuelta y depuso a Rómulo Augústulo en 476, el último emperador romano había caído, desde 410 la gloria de Roma ya no era más que el recuerdo y en 481 los germanos se hicieron dueños de occidente, la unidad del Imperio Romano había quedado rota para siempre y mientras en oriente florecía, el Imperio Romano de Occidente había llegado a su final para 476, un gran legado cultural y nuevas formas de gobierno serían aportes indispensables en la Historia de la humanidad.
Continuara...

sábado, 24 de julio de 2010

Grecia


A partir del tercer milenio antes de la era Cristiana florecieron las primeras civilizaciones del mar Egeo, en Creta, las Cícladas, en Grecia y en Asia Menor. En Creta se asentó una civilización llamada minoica, cuyo desarrollo se establece hacia el 2000 A.C., época en la que se construyeron los palacios de Cnosos, Festo, Zákros y La Canea o Malia.

Durante el primer período minoico, llamado minoico antiguo, entre el 2700 y el 2000 A.C. Creta se hallaba dividida en diversos reinos que vivían en prosperidad, cuya situación se prolongaría para el minoico medio entre el 2000 y 1750 A.C., en donde se daría la construcción de los primeros palacios y el desarrollo de la metalurgia del bronce, la cerámica y la orfebrería, así como el comercio marítimo con las Cícladas, Rodas, Chipre y oriente. Hacia 1750 y 1700 A.C. desaparecerían los primeros palacios, sin conocerse la causa, estipulada por invasiones extranjeras, revueltas ante jefes excesivamente exigentes o terremotos.

Entre 1700 y 1400 A.C. en el minoico reciente, se erigió en Creta una segunda generación de palacios y entre ellos, el de Cnosos. El palacio constituía el centro de la vida económica y religiosa, en donde se almacenaban alimentos y excedentes de la producción agrícola. También era el lugar de trabajo de los artesanos y funcionarios, además de ser una residencia principesca. Los palacios estaban gobernados por personajes que eran a la vez monarcas y jefes religiosos y al parecer durante esta época dominaban a sus vecinos de Malia y Festo.

En esta isla, la producción de cereales era insuficiente como consecuencia de las largas sequias, pero por el contrario los árboles frutales, la vid, el olivo y las colmenas producían excedentes que se almacenaban. Durante este período la actividad comercial marítima era la más importante para Creta, viviendo de la pesca, la alfarería y el trabajo de metales, quienes a través del intercambio comercial eran importados a Creta, mientras los excedentes agrícolas eran exportados a través de las rutas marítimas.

Desde el segundo milenio antes de Cristo, esta región fue sometida por grupos indoeuropeos, que sentaron las bases de la civilización griega bajo el nombre de aqueos, quienes se impregnaron de la cultura minoica. A partir de 1450 A.C. muchos de los palacios fueron destruidos, asumiendo la causa por una invasión micénica, que fascinados por la riqueza de Creta debieron invadirla para el siglo XV A.C. mientras que otra de las causas estipuladas, esta referida a un supuesto maremoto que hundió la flota de Creta, como consecuencia de la erupción del volcán submarino Santorín para esa época.

A comienzos del segundo milenio antes de Cristo, pueblos de origen indoeuropeo llamados micénicos, se infiltraron en la península balcánica y destruyeron los asentamientos de sus civilizaciones, así como en la isla de Creta, después de la destrucción de sus palacios, estableciendo un nuevo dominio sobre Grecia y el mar Egeo.

Bajo esta civilización la vida familiar se realizaba en torno a una estancia en cuyo centro estaba el hogar, mientras que el palacio micénico estaba encerrado a diferencia del cretense, centrado en la sala del trono llamado megarón. La religión sufrió transformaciones, centrándose en la creación de tumbas funerarias y las primeras creencias en dioses como Zeus, Hera, Poseidón, Hermes, Atenea, Artemisa y Dioniso, a diferencia de las diosas femeninas de la fertilidad de los cretenses.

Micenas era la ciudad más importante de esta civilización, protegida por imponentes fortalezas y murallas, era capaz de resistir un asedio, siendo bastante rica en oro. El centro de la ciudad ya no sería el palacio como recinto religioso, sino el demos, un campo exterior en donde vivía la población agrupada en comunidades campesinas, gobernados por príncipes belicosos que dirigían la administración del palacio y el ejército, nombraban funcionarios y escribas y ejercían su autoridad sobre el reino, mediante la recaudación de impuestos y la posesión de territorios en donde trabajaban, campesinos, esclavos o libres.
Durante su época los micénicos se expandieron por todo el Mediterráneo, encontrándose una poderosa flota que conquisto Troya y cuya influencia es encontrada en Sicilia, las Cícladas, en la costa de Asia Menor, en Chipre y en Fenicia, quienes relevaron el dominio marítimo a los minoicos.
Aunque los
micénicos eran una civilización guerrera hacia 1200 A.C. desapareció súbitamente, tal vez como consecuencia de nuevas invasiones o de rebeliones internas, en donde las últimas fortificaciones fueron derrumbadas y los últimos palacios de Creta destruidos, dejando los aqueos el mayor legado cultural como los primeros helenos de la civilización griega, que entro en tres siglos de oscuridad tras las invasiones.

Las ciudades griegas proliferaron desde el siglo VIII A.C. ubicados al sur de la península balcánica y en el litoral del mar egeo, se desarrollaron con sus dioses, sus instituciones, sus particularidades y diferencias. Los historiadores denominan a esta época como arcaica, a partir de la invención del alfabeto griego, legado de los fenicios, al que se le añadieron las vocales y que abarca hasta el siglo V A.C. época de la Grecia clásica.

En el siglo VIII A.C. después de la destrucción de las ciudades micénicas, los griegos se dividieron en pequeñas comunidades que ocupaban el territorio, llamadas polis, como especies de ciudades estado gobernadas por reyes o jefes guerreros, cuyo mandato era hereditario. En Atenas destacaron las dinastías de los Erecteidas y los Mentoditas y en Esparta la de los Agíadas y los Euripóntidas.

Estas ciudades estado eran comunidades poco numerosas dominadas por familias importantes, llamadas eupátridas, que se llamaban así mismos, los aristoi, es decir los mejores, de donde deriva el término de la aristocracia, cuyo poder estaba sustentado en la tenencia de tierras, como única fuente de riquezas. Las polis estaban dirigidas por tres magistrados o arcontes escogidos entre los eupátridas. El primero, el arconte epónimo, daba su nombre al año en curso, el segundo, el arconte rey, conservaba las funciones religiosas del antiguo rey, el tercero, el arconte polemarca, era el jefe del ejército. Al dejar su cargo, los arcontes pasaban a formar parte del Areópago, o consejo de ancianos.

La sociedad evoluciono durante el período arcaico, trayendo un aumento en la prosperidad de las ciudades. El comercio y la artesanía se sumaron a la tenencia de tierras como fuentes de riquezas y creció la población urbana, trayendo tensiones entre los ricos, los poderosos hacendados y los campesinos pobres, causando transformaciones en las ciudades. Entre ellas Esparta, destaca por una original solución, para el siglo VI A.C. al adoptar una severa constitución, atribuida al reformador Licurgo.

Bajo esta constitución la sociedad espartana estaba jerarquizada en tres grupos principales: los homoioi que tenían categoría de ciudadanos y disfrutaban de derechos políticos, eran los únicos considerados como ciudadanos espartanos, formados por soldados permanentes, llamados hoplitas, que además formaban parte de la asamblea del pueblo y podían designar a los gerusía, o consejo de ancianos, así como a los cinco éforos o magistrados elegidos cada año. Por otro lado encontramos a los periecos, formados por hombres libres, agricultores, ganaderos o artesanos que no tenían acceso a la ciudadanía y finalmente los ilotas o esclavos, propiedad del estado y formaban la mayor parte de la población.

Como consecuencia del crecimiento demográfico que se suscitaba en Grecia desde mediados del siglo VIII hasta mediados del siglo VI A.C. una importante oleada de emigración se desplazo hacia las costa de Asia de Menor, impulsando a los griegos a formar colonias dependientes de la metrópolis central, favoreciendo la adquisición de tierras y aminorando las diferencias de clases, constituyéndose una nueva aristocracia de hacendados.

A pesar de la diferencia entre las ciudades griegas, estas se mantenían unidas al considerarse como helenos, es decir que pertenecían a una misma comunidad, unida por la lengua griega, común en todas las ciudades y la religión, en donde la constitución de los dioses del Olimpo estaba presente en todas ellas, además de los juegos panhelénicos que congregaban a las comunidades, siendo en un principio ceremonias religiosas, que pasaron a convertirse en pruebas deportivas, destacando los juegos de Olimpia, que tenían lugar cada cuatro años, celebrados desde el 776 A.C.

Durante el siglo VII y VI A.C. la guerra civil fue una amenaza constante para las ciudades estado, dominadas por las familias aristocráticas, que empezaron a evidenciar un retroceso en su poder como consecuencia de dos aspectos relevantes. En primer lugar, el de carácter militar como resultado de las guerras constantes en el mundo griego le dieron parte fundamental a los soldados de infantería, por lo que llego un momento en que los hoplitas, se negaron a defender las ciudades en las que se sentía excluidos, y en segundo lugar el surgimiento del comercio, la moneda y la artesanía, acompañado con el auge de la cerámica exportada por el Mediterráneo por las colonias establecidas, sustituyo a la agricultura como principal fuente de producción, estableciendo nuevas condiciones económicas que afectaron el modo de vida de la aristocracia.
Estos cambios provocaron que pequeños campesinos, dependientes de las actividades agrícolas, se sumieran en la pobreza y se endeudaran con los grandes terratenientes, iniciándose un período de luchas en la que los campesinos reclamaban el reparto de tierras y la abolición de las deudas.

Esta crisis planteo la necesidad de reformas, por lo cual surgen importantes legisladores en las ciudades, entre ellos destacan Carondas en Catania y Pitágoras en Cretona, por su lado Esparta seguía fiel a la reforma de Licurgo y en Atenas destacan la reforma de Solón, para 594 A.C., quien instauro la seisacteia, es decir, la abolición de las cargas de los campesinos y las servidumbres por deudas, estableciendo leyes comunes para todos los ciudadanos, que se dividieron en cuatro clases, sentando las bases de la democracia ateniense.

A pesar del esfuerzo de los legisladores, las luchas entre las ciudades continuaron, haciendo que hombres fuertes tomaran el poder por la fuerza, contando con el apoyo popular, entre los que destacan Pisístrato en Atenas, Polícrates en Samos y Trasíbulo en Mileto. Estos tiranos no se interesaron en reformar la constitución de las ciudades, pero llevaron a cabo políticas de prestigio, emprendiendo grandes obras y estimulando la economía de las ciudades.

Las tiranías duraron un poco más allá del siglo VI y solo constituyeron un remedio provisional a la crisis. En Atenas un aristócrata llamado Clístenes fue quien establecería la democracia en Atenas. Hacia 508 A.C. instauro el régimen de la isonomía, es decir la igualdad de la ley, que bajo su opinión, solo el reparto del poder podría garantizar la estabilidad de la ciudad.

Clístenes dividió a la ciudad en un centenar de comunidades, llamadas demos, agrupadas en tres regiones, la Mesogaia (el interior), la Paralia (la costa) y el asty (la ciudad). La población fue dividida en 10 tribus y el poder estaba confiado a un consejo de 500 miembros elegidos por sorteo, representada por 50 miembros de cada tribu. De esta manera el poder circulaba por todo el cuerpo cívico, por encima de los intereses locales y familiares, Clístenes logro reemplazar las comunidades arcaicas por una comunidad política, en función de una concepción geométrica de la ciudad, como si la armonía estuviese regida por una razón matemática.

El fin de la Grecia Arcaica, también coincide con el surgimiento de la ciencia y la filosofía griega, en donde los pensadores, principalmente jonios, se basaron en la lógica para organizar el mundo y explicar su creación y funcionamiento, así como intentaron hallar el principio universal que regia el universo.

En el siglo V A.C. iniciaron las guerras médicas como consecuencia de la expansión del Imperio Persa, de la dinastía de los Aqueménidas, basándose en un principio religioso en donde toda la tierra debería estar en manos del gran rey. Hacia 492 A.C Darío, rey de Persia consiguió establecer su dominio sobre Tracia y Macedonia, controlando el estrecho del Helesponto, que une Asia y Europa, se había convertido en una amenaza para los griegos.

En la ciudad de Mileto, en Asia Menor, gobernada por el tirano persa Aristágoras, la aristocracia persa de los Naxos es expulsada por sus adversarios, por lo que Aristágoras pide ayuda a Darío para recuperar el poder, pero la operación fracasa y ante el miedo frente a la reacción del rey, Aristágoras decide pedir a las ciudades griegas de Asia Menor que se sublevaran ante los persas, pidiendo ayuda a la Grecia continental de la que solo recibe el aporte de 20 Trirremes de Atenas y 5 navíos de Eretria.

Las tropas griegas desembarcaron en Asia Menor y entraron en Sardes incendiándola, pero se vieron obligados a reembarcar frente a la caballería persa. Ante la destrucción de la ciudad el pueblo empezó a cuestionar el mandato del rey, por lo que Darío inicia la ofensiva con su ejército derrotando al enemigo en Lades y tomando una a una las ciudades jónicas, hasta que llega a Mileto, foco de la insurrección y saquea a la ciudad para el 494 A.C. deportando a la población a Mesopotamia. Por otro lado Darío, ante el apoyo de Atenas, manda a sus súbditos que le repitieran a diario “Señor acuérdate de los atenienses”, para mantener viva su sed de venganza.
Por otro lado, no todos los atenienses eran hostiles a Darío, de hecho existía una profunda división entre los partidarios y los contrarios a Darío. En Atenas Milcíades reunió a todos los que rechazaban la alianza con los persas, mientras que el antiguo tirano Hipias representaba a los favorables a Darío, mientras muchas otras ciudades presentaban la misma división ante la tentativa persa. Por esta razón para 490 A.C. Datis, almirante de los persas emprendió una expedición a las Cícladas y Eubea para obtener la alianza de las ciudades griegas e instalar regímenes vasallos.

En ese mismo año los soldados persas desembarcaron en las playas de Maratón, a 40 kilómetros de Atenas, mientras a su vez Milcíades consiguió convencer a la asamblea griega, para salir al encuentro con los persas y pedir ayuda a Esparta y Platea. Como los espartanos se retrasaban, fueron los hoplitas atenienses y platenses, quienes cerraron el paso a los persas. Pero la batalla no inicio de inmediato, ambos bandos se encontraban a la defensiva, por lo que Datis decidió reembarca para atacar a Atenas directamente por mar, pero ante la tentativa Milcíades da la orden de la ofensiva y la carga de los hoplitas venció a los arqueros persas, quienes quedaron bloqueados en sus barcos.

Ante la victoria, el infante Filípides recibe la orden de avisar a la ciudad de Atenas sobre el ataque, mientras los hoplitas se ponían en marcha rápidamente, ante el posible desembarco persa. Cuando Datis llego frente a la ciudad, esta estaba fuertemente defendida, por lo que juzga inútil insistir y se retira, siendo una victoria gloriosa para los griegos. Desde este momento los griegos dejaron de temer ante el reinado de un tirano y Persia tendría que esperar 10 años ante una nueva tentativa, mientras Atenas se fortalecía e enriquecía, mandando a construir una flota de 200 trirremes, anexando campesinos como remeros y hoplitas quienes compartirían con el ejercito griego el honor de defender el Ática.

A la muerte de Darío, su hijo Jerjes hereda el imperio para el 486 A.C. y ante un imperio en revueltas, restablece la situación y decide realizar una nueva expedición ante los griegos, esta vez frente al mando de cientos de miles de soldados dispuestos a aplastar a Atenas y 1200 barcos tripulados por fenicios, persas y griegos de Asia.

El avance enemigo desencadeno una crisis en Grecia, mientras las primeras ciudades ya se rendían, por los que los atenienses decidieron recurrir nuevamente a la pitia de Delfos, estableciendo que depositaran su confianza en su flota de trirremes. Para el 481 A.C. 30 ciudades se reunieron en la isla de Corintio y entre ellas Esparta que no creía en la victoria de Atenas, a la que inclusive se le da el mando de las operaciones militares.

Frente al poder del ejército enemigo, el poder de los griegos estaba en el conocimiento del accidentado relieve de su región. Decidieron defender el sur de Tesalia, en el desfiladero de las Termopilas en donde se instalo Leónidas, uno de los reyes de Esparta con 7000 hombres, mientras los trirremes bloquearon el canal de Oreos para proteger el Ática. A su vez los persas decidieron coordinar su ataque por tierra y por mar, pero una terrible tormenta arraso los barcos griegos en el cabo de Artemision y en tierra una traición para los griegos permitió a los persas rodear el desfiladero de las Termopilas y sorprender a Leónidas, quien manda a regresar al resto de las tropas, mientras el se sacrifica con 300 espartanos.

El ejército persa, comandado por Mardonio avanzo hacia el sur, saqueando las ciudades y masacrando la población, mandando a arrasar la Acrópolis, mientras los peloponesios se replegaban, los atenienses que habían abandonado el Ática, se refugiaban en sus barcos preparados para resistir. Los atenienses consiguieron que las fuerzas navales se concentraran en la estrecha bahía de Salamina, donde su inferioridad numérica no sería perjudicial, ya que el estrecho espacio no le permitiría a la flota persa replegarse. Entonces Temístocles atrajo la atención de los barcos persas, haciéndoles creer que los barcos atenienses se dispersaban llevándolos hasta la bahía, en donde lo esperaban los trirremes en formación cerrada, que rodearon a los barcos enemigos, constituyendo un desastre para los persas ante la victoria naval ateniense.

Los persas bajo el mando de Mardonio, continuaron resistiendo, mientras espartanos y atenienses construían un muro defensivo, 10.00 hoplitas espartanos se reunieron con los atenienses en Eleusis y se dirigieron a Platea en donde esperaban los persas, enfrentándose un total de 40.000 hoplitas contra 300.000 persas, mientras los primeros se defendieron con un perfecto conocimiento de la guerra y a pesar de su inferioridad numérica alcanzaron la victoria en el 479 A.C. y a su vez la flota ateniense se dirigió hacia Delos y a Samos, hasta que al llegar al cabo Micala destruyo toda la flota persa convirtiéndose Atenas en la dueña del mar Egeo.

Las guerras médicas fueron importantes para los atenienses, al permitirles construir una alianza que unía a varias ciudades griegas, que se consolidaron en el poder de Atenas, que entro en una edad de oro, formando la liga de Delos para el 476 A.C en donde las ciudades pagaban tributos a Atenas, mientras esta aseguraba su flota y su dominio sobre el mar Egeo, firmando la paz con los persas para el 449 A.C. mientras que era inminente un próximo enfrentamiento entre dos potencias una marítima Atenas y otra terrestre Esparta.

En 480 A.C. cuando los griegos aniquilaron la flota Persa, en la bahía de Salamina, Pericles contaba con 15 años, sobrino nieto de Clístenes, precursor de la democracia ateniense prosiguió con la lucha de este frente a las pretensiones de los aristócratas de Atenas. Pericles se alió con importantes creadores griegos como Fidias, el maestro del Partenón, Sófocles que dio la tragedia griega y su forma clásica y Protágoras, el filósofo que enseñó que “el hombre es la medida de todas las cosas”.

La democracia ateniense no había cambiado desde Clístenes formada por un consejo de 500 miembros, de 50 de cada tribu del Ática, elegidos por sorteo, cada ciudadano podía ser miembro 2 veces por lo que había muchas posibilidades para acceder, mientras la justicia era impartida por 6.000 jueces mayores de 30 años elegidos por sorteo.

La estructura social estaba formada hacia 462 A.C. por 35.000 o 46.000 ciudadanos , en conjunto con 10.000 o 15.000 extranjeros libres, que participaban de la actividad comercial sin ser ciudadanos ni poseer derechos políticos y 100.000 esclavos, que formaban la mayor parte de la población, comprados en los mercados, algunos vivían en condiciones miserables, mientras otros en niveles de vida semejantes a los de sus amos, a diferencia de Esparta en donde los esclavos se sublevarían entre el 464 y el 462 A.C.

Cuando estallo la revuelta, el líder aristócrata llamado Cimón ofreció su ayuda a Esparta, situación que aprovecho Pericles y su amigo Efialtes para limitar el poder del areópago o consejo aristocrático que tenía la función de guardar la constitución de la ciudad. Aprovechando su expedición a Esparta Efialtes logro que se adoptara una nueva ley que limitaba las funciones del areópago, fortaleciendo la democracia en Atenas, pero por el contrario cada ciudadano debía desempeñar su papel en la asamblea, presentándose problemas en campesinos, que debían dejar sus bienes al menos durante un día para presentarse a la asamblea, siendo perjudicial esta situación para ellos.

Como resultado del movimiento de Efialtes, este fue asesinado por los oligarcas, por lo que Pericles decidió reforzar la democracia al facilitar la participación de los ciudadanos más pobres con una indemnización, mientras los más ricos eran obligados a pagar para realizar actividades religiosas y militares. Así para el 460 A.C. Pericles había logrado fortalecer la democracia en Atenas, debilitar el poder de la aristocracia y expulsar a Cimón dela polis, decidiendo mejorar las condiciones de la ciudad.

Pericles emprendió grandes obras públicas, hizo construir murallas y a Fidias le ordeno reconstruir la Acrópolis de Atenas. A partir de 454 A.C. reforzó el mandato de Atenas sobre la liga de Delos y el tesoro de la liga, conservado en la isla de Delos, fue transferido a Atenas, bajo la excusa de la inseguridad del lugar, por lo que la suma de las ciudades aliadas pasaron a depender de Atenas y a cambio estas podían participar en el consejo, para la toma de decisiones.

Después de 454 A.C. Atenas disolvió el consejo de las ciudades, dejando la toma de decisiones en manos de la asamblea ateniense. A partir de allí las 160 ciudades ya confederadas tenían dos opciones o sublevarse o someterse, ya que si se negaban a pagar tendrían que enfrentarse a los trirremes que imponían la “paz de Pericles”. Además de esto, Atenas impuso su moneda en todas las ciudades y Pericles estableció colonias militares que controlaban las rutas comerciales, convirtiendo a la ciudad de la democracia, en la potencia más imperialista de todas.

En 446 A.C. Atenas firmaría una alianza de momentánea paz con Esparta y la solidez de esta se basaría en la unión de sus ciudadanos, mediante la participación en la vida política y la unión religiosa, expresada a través de festejos a los dioses y por supuesto en el teatro, reflejo de los acontecimientos de la ciudad y principalmente de la tragedia, que entraría en evolución con la forma clásica del teatro de Sófocles y la comedia de Aristófanes, pero era inminente el estallido de una nueva guerra en Grecia.

En 431 A.C. una colonia de Corintio, Corcina, se sublevo ante Atenas, obligando a Potidea, antigua colonia corintia a la revuelta, prohibiendo a sus comerciantes negociar con el Ática y de esta manera Conrintio, Megara y Egina se presentaron ante la asamblea de Esparta con la exigencia de atacar a Atenas.

Los espartanos, en un inicio reticentes, terminaron por ser convencidos e iniciaron la guerra del Peloponeso con 40.000 Hoplitas, mientras los atenienses por tierra solo contaban con 13.000 hoplitas y 1.200 jinetes., pero poseían la flota más poderosa de todas.

Durante la guerra los espartanos saquearon varias veces el Ática, mientras los atenienses ocupaban Egina. En 430 A.C. los atenienses tuvieron que enfrentar una epidemia en donde murió casi un tercio de la población y entre ellos Pericles que sucumbió ante la enfermedad para el 429 A.C. A su muerte Atenas se vio dividida, el aristócrata Nicias propugnaba una guerra defensiva, mientras Cleón proponía otra ofensiva.

Posteriormente Cleón consiguió apresar 292 hoplitas enemigos y la guerra prosiguió con más fuerza. En 421 A.C. dos de los más importantes hombres, el ateniense Cleón y el espartano Brásidas cayeron en Anfípolis, una colonia ateniense, cuyas muertes permitieron entablar negociaciones entre las dos ciudades, Esparta temía por sus prisioneros, así que Nicias firmó la paz con Esparta.

La paz de Nicias no duro mucho, ya que un nuevo jefe llamado Alcibíades, sobrino de Pericles, apareció en la gesta política y jugando con las ciudades del Peloponeso a favor de su ambición, atrajo a los enemigos de Atenas como Argos y la guerra se reanudo para el 418 A.C. y Esparta restableció su dominio sobre el Peloponeso, mientras que en Atenas reinaba la confusión, ante el moderado Nicias defensor de la paz y el ambicioso Alcibíades que proponía la guerra.

Alcibíades consiguió convencer a la asamblea griega para expandirse por occidente y atacar Sicilia, por lo que en el 415 A.C. los atenienses enviaron una expedición contra Siracusa. Entretanto las conspiraciones, hicieron que se acusara a Alcibíades de haber mutilado los bustos de Hermes, por lo que se envía un navío para traerlo de vuelta a Atenas, mientras Siracusa pedía apoyo a Esparta. Alcibíades consigue escapar y se une a los espartanos, haciéndole ver la traición ateniense, por lo que Esparta decide enviar sus tropas en defensa de Siracusa. Entonces Atenas dio la orden de ataque, pero se produjo el mayor desastre de todos, 12.000 muertos y la destrucción de su flota.

Para acabar definitivamente con el imperio ateniense, Esparta se alío con los persas, quienes tuvieron de consejero a Alcibíades, quien buscaba su regreso a Atenas. Las guerras por el dominio de Asia Menor se reanudaron, mientras que Atenas se sumía en el período de mayor crisis política, la ciudad cuestionaba la democracia y para el 441 A.C. se suscito un golpe de estado y el consejo de 500 fue sustituido por un consejo de los 400 pudientes. La flota ateniense destituyo a los jefes y proclamaron a los demócratas Trasíbulo y Trasilo, quienes buscaron ayuda en Alcibíades, que convenció a los persas para ayudar a Atenas y no a Esparta, consiguiendo regresar a la ciudad. En 406 A.C. Atenas consiguió una victoria sobre Esparta en las islas Arginusas, pero muchos atenienses murieron en la lucha. A pesar de la victoria el comandante de la flota espartana Lisando se apodero de una buena parte de la flota ateniense y asedio la ciudad, mientras el pueblo se moría de hambre tras las murallas, en 404 A.C. consiguió entrar en esta. Tebas y Corintio velaron por que esta fuese saqueada pero Esparta se opuso y se limito a destruir sus fortificaciones y apoderarse de la flota, derrotada Atenas solo quedaba con 12 trirremes.

En 401 A.C. los espartanos participaron en la expedición de Ciro el joven contra su hermano Artajerjes II, rey de Persia, con el fin de destronarlo. Los dos ejércitos se enfrentaron en Cunaxa y tras la derrota y muerte de Ciro, los 10.000 mercenarios griegos emprendieron la retirada hacia el mar, incitados por los persas a sublevarse frente a Esparta. En 394 A.C. la flota lacedemonia fue derrotada por Atenas, que había reconstruido sus murallas y fortalecido su poderío naval.

En 386 A.C. Artajerjes, impuso la prohibición de la hegemonía de una ciudad sobre otra y sometió a los griegos de Jonia. En 371 A.C. el general tebano Epaminondas venció en Leuctra por primera vez a los hoplitas espartanos, por lo que Atenas, ante el miedo de la tentativa tebana decidió aliarse con Esparta. Sin embargo, los tebanos vencieron a los 2 ciudades en el 346 A.C. en Matinea y se impuso una hegemonía tebana, mientras que Filipo II, rey de Macedonia, aprovechando el debilitamiento de las ciudades, se hacia con un poderoso ejército para someterlas.

En 359 A.C. tras la muerte de su hermano, Filipo se apodero del trono y formo un poderoso ejército en Macedonia, al norte de Grecia, creo un Estado y lo administro, así como lo enriqueció con oro de las minas del monte Pangeo. De 357 a 388 A.C. extendió su dominio por toda Grecia. En primer lugar ocupo las colonias atenienses e intervino en los conflictos de ciudades.
En 351 A.C. Demóstenes alerto a Atenas del advenimiento de Alejando, tras una firma de paz momentánea en 346 A.C., Demóstenes decide movilizar las fuerzas atenienses contra el rey de Macedonia que controlaba Tracia y Tesalia, quien tuvo que enfrentarse a los escitas en el norte y a una coalición entre Atenas y Tebas al invadir Beocia y tras la batalla de Queronea con la ayuda de su hijo Alejandro, derroto a ambas ciudades para el 338 A.C.

Las causas que conllevaron a la derrota de las ciudades fueron principalmente las divisiones internas entre ricos y pobres, el incremento de impuestos y la falta de ingresos, acompañado con la sustitución de los hoplitas por mercenarios, apoyaron aun más a la victoria de Filipo.
Después de su victoria Filipo convoco a los representantes de las ciudades en Corintio y formo una confederación helénica., con la cual Filipo unió a los griegos bajo su mando con el objetivo de atacar Persia y consolidar su poder y la influencia del panhelenismo, pero en 336 A.C. es asesinado por unos de sus oficiales y su gran sueño quedara en manos de su hijo Alejandro Magno.

A los 13 años, Alejandro consiguió dominar al caballo que nadie había logrado domar, Bucéfalo, al darse cuenta que este le tenía miedo a su propia sombra, lo puso frente al sol y consiguió montarlo. A los 20 años cuando su padre murió ya había participado de actividades políticas a los 16 cuando su padre emprendió la guerra contra Bizancio y a los 18 lo había ayudado a vencer en Queronea, además de ser educado por el filosofo Aristóteles, y leído los poemas de Homero, se formo como guerrero y político, mientras su madre le decía que era descendiente de los dioses.
A la muerte de Filipo, las ciudades griegas se sublevaron por lo que Alejandro decidió arrasar Tebas para el 335 A.C. pero respetando la casa del poeta Píndaro y los templos de los dioses, gracias a la educación que había recibido. Posteriormente emprendió campañas contra los pueblos que lo amenazaban en el norte del país y decidió reemprender la aventura de su padre contra los persas de Darío III, el gran rey.

En 334 A.C. Alejandro organizo todo para la expedición, se rodeo de generales fieles como Antígono, Tolomeo y Seleuco, partiendo a la ayuda del ejército de su padre en Asia, mientras dejaba Macedonia y Grecia en manos de unos de sus lugartenientes Antípatro, que detuvo una revuelta de Esparta en el 331 A.C.

Alejandro no tardó en cruzar el Helesponto con 35.000 hombres de casi todas las ciudades griegas, a sabiendas que había sido el mismo camino que tomo Jerjes para conquistar Grecia, decidió arrojar una copa de oro al mar en señal de desafío hacia los persas. Alejandro se reunió con Parmenión y decidió marchar contra los persas de Darío, que contaba con un ejército de 120.000 soldados y 35.000 mercenarios, frente a los 35.000 de Alejandro.

A pesar de que el ejército de Alejandro se veía más débil, Darío y sus generales estaban en discusión sobre cuestiones tácticas, por lo que Alejandro aplastó las columnas persas de Memnón, se adentró en Asia Menor, se apodero de Sardes y de las ciudades griegas de la costa y finalmente de toda Anatolia. Tomo Gordíon, puesto comercial entre Jonia y Persia, en donde corto el famoso nudo del carro del rey Gordias, en donde un oráculo decía, que quien consiguiera desatarlo se convertiría en el conquistador de Asia.

Después de cruzar el Taurus y de atravesar las puertas de Cilicia, se enfrentó personalmente a Darío en la llanura de Isos, pero este presintiendo la derrota opto por huir. Alejandro temiendo el desembarco de la flota persa, decidió expandir la conquista por todo el Mediterráneo oriental para asegurar sus costas.

Alejando ocupo Siria, Fenicia y tomo Tiro en el 332 A.C., ciudad que fue arrasada al resistirse ante la invasión. Posteriormente se apodera de Gaza y Jerusalén y marcha hacia Egipto en donde funda la ciudad de Alejandría y es aclamado por el pueblo. En 331 A.C. los macedonios abandonaron Egipto y se dirigieron a Mesopotamia, allí Darío se había replegado en Babilonia y reorganizado su ejército. Allí contaba con su excelente caballería y sus carros con cuchillas, para enfrentarse a la falange de Alejandro.

Alejandro ya había cruzado el Tigris y el Éufrates cuando Darío salió a su encuentro y mientras Parmenión contenía el asalto persa y la falange detenía a los carros con cuchillas, Alejandro en persona dirigió la carga contra la caballería persa y por segunda vez Darío tuvo que huir, dejándole a Alejandro la entrada libre a Babilonia y Susa, que se rindieron sin oponer resistencia, mientras Persépolis resistió por un tiempo, fue finalmente tomada por Alejandro y así como Jerjes había asolado Atenas, Alejandro entrego la ciudad a sus soldados.

Darío fue asesinado por sus generales y Alejandro le dedico unos funerales, proclamándose heredero del imperio de los aqueménidas y en 330 A.C. emprende de nuevo la marcha conquistando Sogdiana y Bactriana, las actuales Uzbekistán y Afganistán, mientras en su camino fundaba varias ciudades bajo el nombre de Alejandría, en todas ellas.

El rey de Asia, franqueó las montañas de Afganistán, de la Cordillera del Himalaya y en 327 A.C. emprendió la conquista de la India, en 326 A.C. llego a orillas del Indo y se enfrento al rey Poros y su ejército de elefantes. Una vez dueño del Panjab, decidió avanzar hasta el Ganges, pero Bucéfalo su caballo favorito, había muerto y sus soldados estaban cansados de la expedición. Después de 8 años de guerra y su ejército cansado, Alejandro tuvo que ceder y mando erigir una columna bajo las inscripciones, de “Aquí se detuvo Alejandro” y regreso a Babilonia. En 323 A.C. recupero sus fuerzas con deseos de iniciar nuevas conquistas, pero cae víctima de la malaria y murió a los 33 años.

Alejandro, el macedonio poco considerado por los griegos, conseguiría lo que ninguno de ellos pudo, forjar un imperio que uniese oriente y occidente, el mismo se caso con una persa llamada Roxana, construyo ciudades a lo largo de su imperio y unió orientales a sus filas de ejército siempre comandada por macedonios, creo puertos, mejoro la moneda y las vías de comunicación y mantuvo las religiones de los países conquistados limitándose a colocar macedonios en los puestos claves. A su muerte el imperio estallo en pedazos y se dividió entre sus generales, su esposa, su madre y su hijo fueron asesinados y el imperio se sumió en luchas internas quedando dividió, pero había nacido una leyenda, la del más grande conquistador del mundo antiguo, Alejandro Magno.

Después de varias décadas de sangrientas luchas el imperio de Alejandro quedo dividido en cuatro dinastías, los antigónidas que obtuvieron Macedonia, y que se enfrentaron a las ciudades griegas y las invasiones celtas, los atálidas, en el reino de Pérgamo, en Asia Menor, los lágidas en Egipto y los seléucidas en Persia, desde Asia Menor hasta Irán.

Como consecuencia de sus conquistas Alejandro fue divinizado, principalmente en el culto hacia Amón en Egipto y Marduk en Persia, mientras que los judíos siguieron fieles a Jehová. La lengua oficial de los reinos paso a ser el griego y la administración se confió a griegos o a orientales helenizados, marcando así el inicio del mundo helenístico en todos los territorios tomados por Alejandro, mientras la cultura griega influía en el mundo, también esta quedo marcada por las tradiciones culturales orientales.

A pesar de esta organización, los soberanos eran ante todo jefes guerreros, por lo cual las luchas continuaron entre las dinastías helenísticas, la caballería y la falange siguieron siendo esenciales, pero se incrementaron el número de mercenarios como arqueros cretenses y jinetes de Tarento. Ante la riqueza de oriente el pueblo griego entro en la pobreza y emigro de occidente, y no era raro encontrar a personas con 2 nombres, uno occidental y otro oriental, mientras las ciudades helenísticas eran gobernadas por terratenientes, asegurando su dominio sobre los más humildes. El teatro era la mayor forma de distracción y los hijos de los ricos se educaban con los filósofos más brillantes de Atenas, mientras los cultos religiosos se transformaban por la mezcla de pueblos prevaleciendo aquellos que llamasen hacia una salvación después de la muerte, conservándose el legado de Grecia a través del mundo helenístico en Oriente y Occidente.
Posteriormente la dinastía seléucida llegaría a su final al dividirse el reino entre las disputas entre los hermanos y hermanas herederos del trono, y cuando estos no se mataban entre sí eran víctimas de las invasiones de los partos o los árabes nabateos. Por otro lado la dinastía lágida, vería a su último rey en Tolomeo VIII, derrumbándose el imperio helenístico egipcio con la derrota sufrida por Cleopatra VII frente a Roma.

En 196 A.C. un general romano llamado Quincio Flaminio declaro la independencia de las ciudades griegas bajo el mandato de Filipo V, rey de Macedonia, pero los griegos ante las pretensiones de Roma, decidieron permanecer aliados con Macedonia, hasta que para 168 A.C. el cónsul Paulo Emilio derrotara a los ejércitos macedonios en Pidna y para el 149 A.C. esta paso a ser provincia romana. Como consecuencia los griegos pagaron cara su alianza con los macedonios, debido a la destrucción sufrida por muchas ciudades y a la gran cantidad de rehenes tomados por los romanos, mientras Corintio era destruida por Roma.

Los romanos se apoderaron de Grecia gracias al apoyo del reino de Pérgamo, un reino helenístico de la dinastía de los atálidas, quienes se aprovecharon de la alianza con los romanos para mantener su ciudad e inclusive el último rey Atalo II, le lego su reino a Roma, convirtiéndose en provincia romana para el 129 A.C.

Hacia el 121 y el 120 A.C. en el reino del Ponto Mitrídates VI asciende al trono tras matar a su hermano y su madre, consigue frenar las ambiciones imperialistas de Roma. Cuando las ciudades griegas de Crimea se encuentran en peligro ante la invasión de los escitas y sármatas, este consigue salvarlas y se hace con Crimea., rica en trigo y en soldados.

Gracias a esto Mitrídates ataca la región del Danubio, preparado para un enfrentamiento con Roma por el control de Asia. Empezó por tomar a Trebisonda, provincia de Roma y posteriormente a sus vecinas Bitinia y Capadocia. En 88 A.C. Mitrídates había reunido 300.000 hombres, 130 carros y 300 navíos, haciéndose proclamar como” el salvador de Asia frente a la dominación romana”.

Mitrídates tomo medidas muy severas ante los romanos, mandando a asesinar a 80.000 de ellos que vivían en Asia, mientras al pueblo les perdono las deudas, liberó a los esclavos, repartió los bienes de los romanos y los eximio de impuestos durante 5 años. Posteriormente se dirigió hacia Europa, uniéndose con los piratas, controlo el mar Egeo y saqueo la isla de Delos haciendo matar a todos los romanos que vivían en ella. Sus tropas avanzaron y tomaron Tracia, Macedonia y Atenas, que se unió al “salvador de los griegos”.

En Roma, cundió el pánico ante una crisis financiera y social, la república ordeno al cónsul Sila detener a Mitrídates, quien para el 86 A.C. asedia Atenas y saqueo a la ciudad masacrando a sus habitantes, acordándose una momentánea paz para el 85 A.C. mientras los romanos castigaban a las ciudades de Asia aliadas al enemigo con onerosos tributos y saqueos, llegando Sila triunfal a Roma con botines de Asia, pero tan solo había conseguido detener a Mitrídates.

Uno de los lugartenientes de Sila, llamado Lúculo con la ayuda de las legiones de Cilicia decidió atacar directamente el reino del Ponto. Al verse acorralado Mitrídates pide ayuda a su yerno, el rey de Armenia, Tigranes el Grande, mientras Lúculo perdía el mando de los ejércitos frente a su adversario Pompeyo, que derroto al rey hacia el 67 o 66 A.C.

Mitrídates se suicida y en el 64 A.C. Pompeyo convierte a Siria en provincia romana y de este modo el imperio forjado por Alejandro y los helenos terminaría bajo el dominio romano, y a partir de este momento la historia de la civilización griega y romana estaría ligada, perdurando en ella el legado griego y de los helenos en el imperio grecorromano.
Continuara...