domingo, 15 de agosto de 2010

Feudalismo y Avances en la Edad Media


El Feudalismo constituyo el régimen político, económico y social que predominó en Europa Occidental entre los siglos IX y XV, el cuál se baso en la posesión de la tierra como principal fuente de producción económica y en la relación entre señor y vasallo, en donde el primero, generalmente bajo las órdenes de un rey, otorgaba tierras a campesinos, que a cambio de sus servicios, bien sea de trabajo o con fines militares, laboraban la tierra para su subsistencia y pagaban impuestos a su señor por el terreno dado.

Esta relación de vasallaje se daba mediante el contrato feudal, el cual consistía en una especie de juramento que el vasallo daba a su señor, al reconocerlo como su dueño, a cambió de su protección, además del dote de tierras por parte de este, mientras el vasallo se comprometía a trabajar la tierra a favor del feudo.

Por su lado el feudo constituye una extensión de tierra controlada por un rey y administrada por algún señor feudal, que era dividida para el trabajo de los vasallos, cuyo centro político lo constituía el castillo como residencia del señor feudal o del rey, y que a su vez era protegido por los caballeros, mediante una relación de vasallaje de carácter militar.

Los orígenes de este sistema parte de la caída del Imperio Romano de Occidente, que lego el colonato como sistema de primacía forzosa y hereditaria del campesino en su tierra, la inseguridad ante las invasiones bárbaras, que causaron la concentración de sus campesinos en tierras protegidas militarmente para su supervivencia y el debilitamiento del poder real del reino Franco de Carlomagno, que dividió su reino, cuyos herederos lo administraron en feudos, característico de un sistema latifundista.

La sociedad feudal se constituyó en base a tres clases, los nobles, el clero y los campesinos. Los nobles tenían como cabeza al rey y bajo este, los señores feudales y los grandes vasallos, divididos en condes, duques y marqueses, continuados por los vasallos menores, encontrados en los caballeros que administraban la protección militar del feudo.

Por su lado el clero se constituyó principalmente por representantes de la Iglesia católica, que consolidó su dominio en Europa Occidental y finalmente los campesinos divididos en villanos o habitantes que cultivaban sus propias tierras o las de los señores feudales y los siervos, que solo trabajaban en la tierra de los señores feudales, no tenían libertad y podían ser vendidos en las tierras de su señor.

La sociedad Europea vivió un momento de importante transición con la llegada del año mil, el cuál fue causante de una serie de temores y principalmente el del fin del mundo, el año mil paso sin ninguna desgracia, pero las personas trasladaron su miedo al año 1033, fecha en la que se cumpliría el milenario de la resurrección de Cristo.

A pesar de estas supersticiosas creencias, entre los 980 y 1030 ocurrieron desgracias que potenciaron la creencia del fin del mundo. Lluvias que causaron inundaciones, plagas de langosta y hambrunas que llegaron hasta la antropofagia. Las enfermedades diezmaron a la población y se vio el paso de cometas y eclipses de sol, que aumentaron la superstición, acompañado con acontecimientos como el intento de destrucción del Santo Sepulcro de Cristo por el califa al-Hakam.

A pesar de esto ni el año mil ni 1033, trajeron el fin del mundo, los miedos se fueron conteniendo y la población sufriría una importante expansión entre los siglos XI Y XIII. Entre los años 1000 y 1300 la agricultura evidenció un gran avance, las tierras se hicieron más cultivables con el aumento de la temperatura y las roturaciones hicieron su aparición.

Con la llegada del sistema feudal, se crearon equipos de colonos roturadores, mientras aparecían el arado y el molino de agua, acompañados con la difusión del hierro, que permitieron la diversificación de la producción de los campesinos y potenciaron los cultivos, que se hicieron más aptos para el comercio, a pesar de ello la ganadería seguía en un período de atraso, ya que los animales se dejaban sueltos en las tierras.

Los avances técnicos permitieron que el crecimiento demográfico fuese considerable, mientras el 90% de la población vivía de la tierra y eran campesinos bajo el mando de un señor, el dominio señorial se acrecentó y los campesinos quedaron sometidos bajo su control.

El crecimiento demográfico y económico, también fue participe a principios del siglo XI de un renacimiento urbano y el apogeo de nuevas aglomeraciones humanas, conocidos como burgueses, quienes se concentraron en ciudades conocidas como burgos y se dedicaban a las actividades mercantiles, mediante los excedentes de la producción agrícola y artesanales, para satisfacer otras necesidades, buscando la libertad de su señor para poder ejercer sus profesiones.

Por otro lado el pueblo se asentó al margen, en diversas porciones de tierra, que constituyeron la vida del campesino, mientras la población se concentraba en el castillo, la iglesia rodeada por el cementerio, la plaza pública, el molino, el lavandero o la herrería, cada pueblo se identificaba con una parroquia y el incremento de la fe católica fue participe del surgimiento de santos patronos.
El debilitamiento de la autoridad real y el acaparamiento del poder por parte de los señores feudales también fue participe de enfrentamientos entre feudos, conocidos como anarquía feudal, en donde los caballeros constituían la fuerza principal para la victoria, esta situación hizo que la Iglesia interviniera garantizando la protección de clérigos, mujeres, mercaderes y peregrinos desarmados, además de intervenir en la investidura de los caballeros, al considerar que su espada no podía ser usada contra los cristianos, mientras la violencia de combate de estos, fue desviadas a empresas de beneficio religioso como las cruzadas.

La sociedad se definió como la unión de tres órdenes necesitados unos de otros, los trabajadores encargados de la función alimenticia, los combatientes encargados de la defensa y los clérigos que rezaban por la salvación de los seres humanos. De igual forma durante el siglo XI en el seno de la Iglesia, aparecieron las herejías, estas fueron condenadas con la hoguera, la primera de ellas en Orleans hacia 1022, mientras las reformas separaban las funciones de clérigos y laicos, a los primeros les quedaba el celibato y a los segundos el matrimonio.

Estas separaciones permitieron el surgimiento de leyes cristianas y el poder del papado se acrecentó como institución capaz de juzgar a todos los cristianos, incluidos los emperadores, convirtiéndose en una verdadera monarquía pontificia. El siglo XI tras el temor del año mil, se convirtió en un siglo de movimientos, de innovación, con desordenes y violencia, pero también de iniciativas y progresos, necesarios para el desarrollo del hombre medieval.

A fines del siglo XI, los excedentes de la producción agrícola como consecuencia de la revolución feudal, la circulación de la moneda y el desarrollo de la industria textil, permitieron el surgimiento de ciudades separadas a las abadías y castillos, conocidas como burgos, en la que se asentaron poblaciones de comerciantes y artesanos, que fueron atraídos mediante privilegios por parte de los señores feudales a cambio de sus servicios , encontrando el surgimiento de los mercados y las ferias, que permitían el intercambio comercial.

El movimiento afectó a Europa y surgieron tres tipos de ciudades, las dedicadas al comercio internacional como Venecia, las del comercio artesanal como Milán y las capitales como París, cuya población llegaba hasta los 200.000 habitantes a fines del siglo XIII. El Feudalismo había permitido el surgimiento de las grandes ciudades, pero estas carecían de un modelo político, por lo que comerciantes, artesanos y empresarios, las organizaron en municipios, que designaban a magistrados, que inclusive suponían un poder frente a los señores feudales, que acarreó consecuencias políticas.

La Europa Medieval se organizó en redes de intercambio comercial en el Mediterráneo, el Báltico y las ferias de Champaña. Venecia y Génova, destacaron en el comercio marítimo entre oriente y occidente. La primera tenía buenas relaciones con el Imperio Bizantino e inclusive con China, de las que obtenían sedas, especias, mercancías preciosas y alumbre para teñir el paño, mientras que exportaban madera, metales y paños.

Las ciudades alemanas controlaban los intercambios comerciales del Báltico y obtenían de Europa del Norte, pieles, ámbar, pez y arenques, mientras importaban paños de Flandes. El paño flamenco, era el producto rey europeo y Flandes era el punto de contacto entre el comercio del mediterráneo y del báltico, pero por un tiempo el centro de esta actividad se mantuvo en la feria de Champaña, en la que banqueros italianos favorecían con importantes créditos, pero como consecuencia de la guerra entre Francia e Inglaterra, Brujas se convertiría en el eje del comercio europeo.

En un principio la educación estaba reservada a los clérigos, que estudiaban los textos sagrados, y los jóvenes aprendían teología, con el objetivo de formarlos para los más altos cargos eclesiásticos. En el siglo XI con el surgimiento de la vida urbana, surgieron escuelas que dependían de las grandes catedrales, en ella los alumnos aprendía siete disciplinas, conocidas como artes liberales, gramática, retórica, dialéctica, música, geometría y astronomía.

Si bien, estas escuelas catedralicias se basaban en las enseñanzas de la Biblia, también estudiaban los “textos profanos”, que hablaban del derecho romano o los textos de Hipócrates, que permitió el surgimiento de la medicina científica. Esta situación causó un descontrol en la Iglesia, ante las libertades de los maestros que estudiaban las ideas de Aristóteles o Avicena, que podían desviarse del sentir católico, por lo que a partir de 1150, para poder ejercer la profesión de maestro era necesario obtener una licencia del canciller de la catedral.

Por otro lado, el sentimiento de libertad de maestros y estudiantes de la Iglesia, hicieron que se organizasen bajo la autoridad eclesiástica para dar origen a la universidad, en la que se enseñaban disciplinas no religiosas, como el derecho y la medicina. Universidades como la de París se volvieron sumamente famosas, y en ella se daban los títulos de bachiller, licenciado y maestro o profesor, bajo la autoridad directa del papa de Roma.

Las universidades fueron proliferaron por todo Europa, algunas como la de Montpellier, se destacaron en la medicina con el desarrollo de la Anatomía y otras como la de Padua y Orleans se destacaron en Derecho y en el ámbito jurídico, pero la Iglesia se volvió contraria y en París fue condenada la enseñanza del derecho romano.
Las facultades de derecho y medicina abrieron paso a nuevas carreras, pero la de arte y teología se sumieron en conflictos entre la doctrina cristiana y la filosofía antigua, con el racionalismo y el naturalismo de Aristóteles, estas fueron condenadas por la Iglesia e incluso el trabajo de Tomás de Aquino, su Suma teológica, que predicaba la armonía entre la fe y la razón fue condenada, al igual que los trabajos de los universitarios, llenos de gran complejidad en problemas de lógica formal y así la vida intelectual se sumiría en un período de atraso hasta el siglo XV con el Renacimiento humanístico.

A fines del siglo XIII como consecuencia del progreso económico suscitado en Europa, el crecimiento demográfico superó el limite y las ciudades se encontraron saturadas de ciudadanos, mientras las tierras, hasta las más frías y pobres quedaron cultivadas y ocupadas, solo en Italia y España sobraban tierras por trabajar.

En este contexto, a partir de 1315 ocurrieron una serie de hambrunas, que afectaron hasta las grandes ciudades, disminuyendo su población, como resultado de una serie de malas cosechas, que hizo que aumentasen los precios, mientras la disminución de los salarios, acarreó la falta de trabajo.

A esta situación se le sumó un problema más grave, la Guerra de los Cien Años, que enfrentaba a Francia e Inglaterra iniciada en 1337, que trajo graves consecuencias en Europa, al impuesto feudal, se sumo el nacional para financiar la guerra, mientras los campos quedaban devastados por las acciones militares, situación que se fue extendiendo con las alianzas con Escocia, Países Bajos, España, entre otros, al conflicto bélico.

Las ferias de Champaña entraron en un período de decadencia con la guerra, mientras las bancas florentinas quebraron hacia 1346 y a todo ello se le sumo un nuevo mal, la peste negra que diezmó a pueblos enteros. Esta situación causó la brutal desaparición del exceso demográfico en tiempos anteriores, mientras la escases de mano de obra causó el aumento de los salarios.

Los campesinos rechazaban las condiciones de los señores, si estos no bajaban sus rentas y abandonaban las tierras malas. A su vez, los campesinos más ricos producían para el mercado vino, leguminosas y plantas tintóreas, acompañado con el desarrollo de la ganadería, que aumentó la producción de la carne y ahora los campesinos se alimentaban de carne y vino como nunca sus antecesores lo habían hecho.

La sociedad campesina se diversificó y se transformo, poniendo en duda el régimen feudal y en toda Europa se dieron levantamientos contra los grandes señores. La de los Karls en Flandes, entre 1323 y 1328, los Jacques en Francia en 1358 y los tyleristas ingleses de Kent y Essex en 1381. La sociedad rural se movilizó y se enfrentaron en duros combates contra la nobleza militar, acompañados con matanzas de mujeres y niños y la destrucción de castillos.

Pero tanto los Karls flamencos, los Jacques franceses y los tyleristas ingleses fueron derrotados con duras represiones, que dieron fe de la inestabilidad rural vivida en Europa por aquellos días. En las ciudades el cambio también fue violento, el aumento de salario cambió las condiciones de los artesanos, que establecieron un proteccionismo a su producción y entraron en enfrentamientos entre sí.

A pesar de esto, en los países donde la industria había sido débil se fortaleció, así encontramos a los paños ingleses, cuyas técnicas modernas compitieron con el paño flamenco. Otros sectores lograron el progreso tecnológico, como el vidrio y las distintas metalurgias, gracias al desarrollo del alto horno, mientras el sector textil se desarrolló con el torno y el batán. Las técnicas de construcción naval progresaron y se construyeron hacia 1300 embarcaciones como las galeras, que mantenían comunicada a Italia con el noreste de Europa, mientras los grandes cargueros vascos y catalanes, surcaban el Atlántico hasta las Azores y las Canarias.

La irrupción de la muerte traída por la epidemia y la guerra, acompañado con los cambios bruscos, atrajo nuevas mentalidades y miedos, como la rueda de la fortuna que alguna vez te da todo y otras te la quita y la imagen de la muerte con su guadaña, como símbolo de los miedos irracionales que se apoderaron de los hombres de estos tiempos, ante los horrores de la guerra que desequilibraron los esquemas mentales.

De la misma forma surgieron ideas que se enfrentaron a estos miedos, como las órdenes de caballería que enfrentaban los males, mientras la burguesía fundaba hospitales y la sociedad se unía en torno a la oración. Las obras de caballería tuvieron gran difusión, mientras todo presagiaba al humanismo italiano y al cambio de pensamiento en la Reforma.

La segunda mitad del siglo XV fue un período de paz y de recuperación económica, acompañado con el progreso de la técnica y el desarrollo industrial, las cuales perfeccionaron todo tipo de máquinas que aligeraron el trabajo humano y transformaron su forma de vida. Entre estos inventos encontramos la imprenta de Gutenberg, el torno de aspas, el arcabuz, los lentes, el juego delantero de los carruajes, el reloj y el alto horno.

A fines de la Edad Media, el legado de la técnica permitió el desarrollo de muchos avances técnicos, indispensables en la Edad moderna. Se realizaron avances en aritmética, algebra, trigonometría y astronomía. Nicolás de Cusa, crítico el modo de concebir un mundo finito por parte de Aristóteles y propuso la noción del universo ilimitado, al abandonar el geocentrismo que consideraba que el Sol, los planetas y las estrellas giraban en torno a la Tierra, abriéndoles el camino a Copérnico y Galileo.

El pensamiento técnico surgió en Alemania e Italia a principios del siglo XV, centrándose en el arte de la guerra y de los asedios, pero estos avances se dedicaron principalmente al desarrollo de mecanismo como el sistema biela-manivela, engranajes y bombas de agua, además de incorporar la imprenta y transformar la navegación, permitiendo un gran desarrollo en cuatro ámbitos, el textil, el metalúrgico, el de la artillería y el de la arquitectura civil y militar.

El ramo textil se desarrolló con la fabricación de tejidos de algodón y la moda de la seda. Así pues, el torno incorporó un pedal que accionaba el sistema biela-manivela y un aspa que imprimía al hilo una torsión suplementaria, consiguiendo que el tejido se obtuviera con rapidez y calidad.

La extracción de minerales se perfeccionó, gracias a las máquinas para bombear agua, que permitieron llevar a cabo extracciones a mayor profundidad y en Alemania, los altos hornos accionados por fuelles hidráulicos, permitía producir 50 toneladas de metal al año, mientras la licuación permitió la separación del cobre y la plata y la producción de hierro colado y acero, la introducción de elementos de la vida cotidiana como clavos, hojas de afeitar y cuchillos, la Europa industrial había nacido.

El armamento también sufrió transformaciones con el aumento de la producción de metal. Los cañones fundidos en bronce, se montaron sobre ruedas, provistos de una cremallera a fin de apuntar con exactitud al objetivo. En 1472 con el tratado de Valturio, se inició el desarrollo de la bomba, como una bala hueca llena de pólvora, cuyo sistema no se perfecciono hasta 1525.

A su vez la arquitectura militar evidenció cambios y las torres y murallas disminuyeron su altura, a fin de crear bases contra los proyectiles, mientras se incorporaban baterías de cañón en los bastiones. De igual forma, los ingenieros permitieron el desarrollo del urbanismo y la industria de construcción, donde se presentaron planos de ciudades ideales, máquinas elevadoras para desplazar monumentos, diques y represas.

Entre estos avances, destacaron hombres como Francesco di Giorgio, precursor de Leonardo da Vinci, quien elaboró su tratado de arquitectura civil y militar, en la que desarrolló, molinos de viento, una turbina hidráulica, armamento naval, grúas y diferentes engranajes e inclusive llego a imaginar un vehículo de cuatro ruedas directrices y motrices.

En 1482 Leonardo da Vinci, le propuso a la corte de Milán sus servicios, mediante la elaboración de una carta en la que introdujo una gran variedad de propuestas. Puentes desmontables, arietes, escalas y máquinas de guerra, un procedimiento para vaciar fosos, el modo de destruir una ciudadela elevada, diferentes modelos de morteros, máquinas para atacar en el mar, el modo de cavar subterráneos en secreto, carros cubiertos, seguros e indestructibles, bombardas y artefactos de fuego. Leonardo también propone que podía ser útil en períodos de paz por sus conocimientos de arquitectura e ingeniería, solo al final de su carta mencionaba que podía pintar cualquier cosa tan bien como cualquier otro.

A fines de la Edad Media, el crecimiento del desarrollo técnico e industrial fue necesario en todos los ámbitos de la vida, hombres como da Vinci, adelantados a su tiempo, constituyeron la base necesaria para la transformación del mundo de los próximos tiempos.
Continuara...

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