domingo, 8 de agosto de 2010

Reino Franco y la Francia Feudal


Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, los francos se habían instalados en una serie de tribus dispersas, divididos entre los francos ripuarios y los francos salios, se alzó un tercer reino, el de los francos de Tournai, al mando de Childerico, que lucho a favor de los romanos desde 457, pero al morir le lego su reino a su hijo Clodoveo en 482.

En 486 Clodoveo ataco el último foco romano dirigido por Siagrio, a quién derrota instalándose en Soissons, seguidamente el arzobispo San Remigio de Reims lo felicita, estableciendo una posible conversión al cristianismo, obteniendo el apoyo de una fuerza considerable como lo era la Iglesia.
A lo largo de diez años, Clodoveo se apoderó de los últimos territorios imperiales, llego al Loira y entró en contacto con los Bretones. En 491 atacó a los turingios y en 496 se enfrentó a los alamanes. Posteriormente se caso con la hija del rey burgundio Gundebaldo, que intentó hacerle abrasar la fe cristiana y en la batalla de Tolbiac contra los alamanes, jura que si Jesucristo le da la victoria se vuelve cristiano y tras su triunfo, accede a la promesa y es bautizado en la navidad de 498.

A partir de este momento, Clodoveo obtendría el apoyo definitivo de la Iglesia y de los reinos vasallos a ellas, favoreciendo la fusión con galorromanos y bárbaros, y a partir de este momento el pueblo paso a llamarse Franco.

En el año 500, Clodoveo se lanzó a una expedición para rescatar a al rey burgundio Godegiselo, apresado por su hermano. En 505 expulsó a los alamanes al otro lado del Rin y 506 reunió una coalición contra el rey visigodo, Alarico II, aplastando a todo su ejército para 507 cerca de Poitiers. Clodoveo ya era dueño de Aquitania, pero el rey ostrogodo, Teodorico lo detiene e impide su acceso al Mediterráneo, mientras los Visigodos quedan limitados a poseer Hispania.
En los últimos años de su reinado, Clodoveo se dedico a unificar bajo su mandato a los francos salios y ripuarios, extendiendo su reino entre el valle del Rin hasta los Pirineos para 511, nombra a París como su capital y convoca en Orleans el primer concilio de las Galias. Muere el 27 de noviembre de 511 y lega su reinado a sus cuatro hijos.

En 538 Clotario I unifica el reino, que vuelve a ser dividido entre sus cuatro hijos en 561. A partir de 570 Sigiberto I y Chilperico I se enfrentan por el poder. Clotario II, hijo de Chilperico reunifica el reino para 613 y en 623 nombra a su hijo Dagoberto, rey de Austrasia, a la muerte de su padre se apodera de Borgoña y Neustria, mientras su hermano muere en 632, se vuelve emperador único.

En 634 le da a su hijo Sigiberto III el reino de Austrasia. A continuación tiene un segundo hijo y al morir en 639 Sigiberto III conserva Austrasia y Clodoveo II Neustria y Borgoña. A partir de este momento los reinos se alejaran entre si y entraran en un período de los conocidos “reyes holgazanes” que presenciaron el debilitamiento de su poder frente a la aristocracia de los mayordomos de palacio.

Después del reinado de Dagoberto, en la época de los “reyes holgazanes”, los mayordomos se palacio se acrecentaron en el poder, adquiriendo un mayor poder político. Dirigían el ejército real y recaudaban impuestos, además de participar en los tribunales de palacio. Como consecuencia de su aparición el reino Franco se dividió en tres territorios, Neustria, Borgoña y Austrasia. Bajo este contexto, Neustria y Austrasia entraron en guerra, en la que el mayordomo austrasiano Pipino de Hiristal logró vencer al neustrio Ebroín.

A la muerte de Pipino de Hiristal en 714, su hijo Carlos accede al poder como príncipe de los francos, bajo la tutela del rey titular Thierry IV. Carlos combatió en todas las fronteras con el objetivo de extender el reino Franco. Derrotó a los turingios, alamanes, bávaros y frisones, logrando que Aquitania reconociera la superioridad franca y en 732, al verse amenazada por los árabes, pidió la ayuda a Carlos, quien los detuvo en la batalla de Poitiers, en el mismo año, acción que le valió el apodo de “Martel”, llamándose Carlos Martel.

Seguidamente Carlos Martel expulsa a los árabes de Provenza y se apodera de Aviñón, penetrando en la rica franja de Septimania. Su poder se baso en su caballería, la cual desarrollo el estribo y la armadura, pero como esta tenía un alto costo, Carlos decidió apoderarse de los bienes de la Iglesia que distribuyó entre sus fieles a cambio del deber militar, lo que le valió su supuesta ida al infierno.

En 737 muere el rey legítimo Thierry IV y el poder queda en manos de Martel, que ya de hecho lo ejercía el solo y antes de morir deja su herencia a sus hijos Pipino el Breve y Carlomán. Ante una serie de disturbios, Childerico III es nombrado rey, mientras Carlomán se retira a un monasterio en 747, Pipino el Breve, tras un acuerdo con el papado destrona a Childerico III y es coronado rey en Saissons para 751.

En 754 Pipino llega a un acuerdo con el papa Esteban II, y a partir de este momento solo el hijo de la familia real podía acceder al trono por gracia divina, asegurándose que ningún usurpador tomase el reino. Pipino pacifico el territorio y sometió al conde de Baviera y Aquitania, además de arrebatarles Septimania a los árabes. Seguidamente continuó con la reforma de la Iglesia e impuso el diezmo a los agricultores y adopto la liturgia cristiana. Controló el monopolio de la acuñación de monedas y estableció relaciones con el califa de Bagdad. Al morir reparte su reino entre sus hijos Carlos y Carlomán, pero a la muerte de Carlomán en 771, Carlos se convierte en el único soberano bajo el nombre de Carlomagno.

Durante su reinado Carlomagno se mostró capaz de la mayor generosidad, al igual de una crueldad extrema, considerándose responsable solamente ante Dios y protector del papado, por lo que se esforzó de hacer de la sociedad un estado cristiano, para la salvación de la humanidad.
El poder militar de Carlomagno era impresionante, se basaba en la caballería, la cual estaba armada con una espada de hierro y protegida por un blusón de cuero cubierto de escamas metálicas, llamado bruniga, mientras cada soldado velaba por pagar el coste de su propia montura. Al rey también le preocupaban las redes de comunicación, por lo que proyectó la construcción de puentes y un canal entre el Rin y el Danubio.

La pacificación del territorio no se debió principalmente a la conquista militar, sino a la cristianización, la colonización y a la reputación de la civilización franca. Las primeras campañas de Carlomagno se llevaron a cabo en Italia. En 774 se apodera de Pavía y se hace con la corona de Desiderio, rey de los lombardos y en 781 nombra a su hijo Pipino rey de Italia. Extiende su influencia sobre el ducado lombardo de Benevento y conquista Istria en 805.

Carlomagno intentó librar a España del dominio musulmán. En 778 cruzó los Pirineos, pero fue derrotado ante las puertas de Zaragoza, mientras el conde de la Marca de Bretaña, Roldán era destrozado con su ejército en la batalla de Roncesvalles por montañeses vascos. Seguidamente consigue rechazar el contraataque sarraceno en 781, consigue la conquista de Barcelona en 801, que la deja a cargo de su hijo Ludovico Pío.

En 787 Tasilón III, duque de Baviera, se negó a asistir a un homenaje de Carlos en Worms, a lo que este responde con la invasión de Baviera, la deposición de Tasilón y la anexión de su ducado al reino Franco. Seguidamente establece una política de terror contra los sajones, a los que somete y convierte a la cristiandad para el 800.

Posteriormente se enfrenta a los ávaros, que bajo las órdenes de su Kan habían saqueado Europa Central. Los derrota en 796 y se apodera se su botín y para 805, el kan se convierte al cristianismo y en vasallo de Carlomagno. Después de la conquista de Sajonia, los francos se enfrentaron a las tribus eslavas, difíciles de someter gracias a sus castillos y tras diversas expediciones en Bohemia, terminan por aceptar la tutela franca en 805.
A partir de este punto, Carlomagno detiene las conquistas y se dedica a defender las fronteras, mientras organiza el territorio en marcas o provincias, a la que deja a cargo a los condes, que pasan a obtener el nombre de marqueses. En 811 inspecciona sus flotas y se enfrenta con los piratas sarracenos en el Mediterráneo.

El poder que habían logrado los francos bajo el mando de Carlomagno era grandioso, todos los soberanos, desde los reyezuelos de la Gran Bretaña y España, hasta el califa de Bagdad o la emperatriz de Bizancio reconocían su mandato, además de contar con el apoyo de la Iglesia y del papa León III, al que rescato de una acusación, por lo que este hizo aclamar a Carlos por el pueblo.

Carlomagno gobernó a través de su presencia física y su palabra, mantuvo lazos con su pueblo convocando asambleas públicas para anunciar las decisiones del imperio, mientras estos le debían un juramento de fidelidad. El imperio estaba dividido en condados y los condes se encargaban de la administración de impuestos, de los que cobraban una remuneración, aliados con la aristocracia local se volvían corruptos, pero para controlarlos, Carlomagno los organizó en grupos de un obispo y un conde a fin de inspeccionar cada cuatro meses los condados, asegurando la administración de la justicia a los scabini o futuros regidores.
El emperador intervino en los asuntos teológicos y legó el poder de la Iglesia en la sociedad, en la que el papa hacía de pastor y se restringía a evangelizar a los paganos sometidos, sin sumar más poder que el propio emperador.

La base material del imperio se baso a sus tierras y propiedades, muchas de ellas asignadas a la aristocracia, con gran variedad de terrenos cultivados y graneros, trabajados por los esclavos y como resultado del gran número de tierras sin cultivar, estas eran dadas a los esclavos para que las trabajasen, quienes se instalaban con su familia y pagaban una remuneración a los señores de la tierra, engrandeciendo al imperio.

Al final de su reinado, Carlomagno vio frustrado su ideal de convertir a toda la sociedad en verdaderos cristianos, ante la negligencia humana, a lo que decidió establecer el régimen de vasallaje sobre los condes, que sería el característico de la Francia feudal y para 806 ya había previsto el reparto de su reino a sus hijos y antes de su muerte en 813, ordenó coronar emperador a su hijo Ludovico, albergando el sueño de que el imperio cristiano sobreviviría.
Ludovico accedió al trono en 814 después de la muerte de su padre. Bajo su reinado intento mantener la paz y la justicia, llevó a cabo la reforma de la Iglesia y en 817 se impuso la regla benedictina. Ludovico no continuó con las conquistas de su padre, sino más bien se dedico a organizar sus defensas y procuró por la evangelización de eslavos y escandinavos.
En 817 hizo a su hijo Lotario heredero único y lo corono emperador, dejando a sus otros dos hijos en reinos bajo la tutela de Lotario. En 819 se casa con la hija del conde de Baviera, que le da un hijo llamado Carlos, a quien quiso hacer participe de la herencia. Ante la decisión de su padre sus hijos se unen en su contra y lo despojan del poder imperial en 833.

En 835 Ludovico vuelve a ser coronado y en 839 repartió el imperio entre sus tres hijos Lotario, Luis y Carlos, los dos últimos se unieron contra su hermano y lo derrotan en 841, pero este negocia con sus dos hermanos y en 843 con la firma del tratado de Verdún, el reino franco queda dividido en tres partes, el reino occidental de Carlos, el oriental de Luis y el central en manos de Lotario.

“En lugar de un rey, hay un reyezuelo, en lugar de un reino, fragmentos de reino”, bajo esta dominación continuaría el mandato de Lotario, que murió en 855, su reino fue dividido entre sus tres hijos y ahora los francos en 5 reinos, mientras Italia era atacada por los sarracenos y Luis moría sin descendencia en 875.

En este contexto solo Carlos el Calvo ostentaba el poder más grande de los reyes francos y con el apoyo del papa Juan VIII es proclamado emperador en 875. Ante la amenaza musulmana, el papa pide ayuda a Carlos el Calvo, que cae enfermo en 877 al llegar a Italia y cae muerto ese mismo año. El trono imperial queda vacante durante 4 años, hasta que el papa elige a Carlos el Gordo como emperador, quien es coronado en Roma para 885, el imperio de Carlomagno había quedado unificado bajo sus manos, pero ante su inestabilidad no pudo hacer frente a los normandos y renuncia en 887, año en el que muere, mientras la epopeya del imperio de los carolingios muere con él.

Durante esta época la realeza feudal se afianzo, el vasallaje se hizo ley y así como el reinado era hereditario, el mandato de los condes también se hizo, comenzando una época en la que el poder feudal era cada vez más fuerte en las divisiones restantes que sufrió el reino Franco.
Después de la dinastía de los carolingios siguió la de los capetos, mientras la autoridad sobre los vasallos se hacia más difícil y Francia era amenazada por el duque de Normandía, rey de Inglaterra y por el conde de Blois-Champaña.

En esta dinastía para 1180 Felipe Augusto accede al trono, quien trato de transformar el desorden feudal en monárquico. Su política se baso en la apropiación de feudos sin herederos, confiscación de bienes de los vasallos y en la intervención en las disputas entre los príncipes. Seguidamente estableció acercamientos con Enrique II rey Plantagenet de Inglaterra y firmó como su heredero, Ricardo Corazón de León, un tratado de paz en 1189.

En 1190 parte con Ricardo a la cruzada y a su regreso a Francia se apodera de Artois. En 1194 Ricardo es hecho prisionero y ayuda a su hermano Juan sin Tierra a apoderarse de Inglaterra, mientras Felipe conquistaba Turena y la alta Normandía. Ricardo muere en 1199 y su hermano se convierte en rey, pero Felipe confisca sus feudos y sus bienes y para 1204 conquistó Ruán y Normandía. En los años siguientes se apoderaría de Turena y Anjou, cuadruplicando sus dominios.

Durante el reinado de Felipe, la jerarquía vasallática se convirtió en una verdadera monarquía feudal, en la que el rey podía intervenir en todas las decisiones del reino, sin más límites que el interés común y la justicia. París se convierte en la capital del reino y el rey supervisaba todas las gestiones del reino, encargadas a sus familiares y amigos más cercanos como jueces temporales.
En este contexto el reino seguía amenazado por Juan sin Tierra y aún más cuando su sobrino Otón IV, es elegido emperador germánico como sucesor de Enrique VI y forma una coalición con el conde de Flandes, Fernando de Portugal. Sin embargo, Otón pierde el apoyo del papa Inocencio III y de Juan sin Tierra, siendo excomulgado y para 1212 Felipe Augusto e Inocencio III favorecieron la elección de Federico II, hijo de Enrique VI como sucesor del trono, ante esta situación Otón se vuelve a aliar con Juan sin Tierra y con el conde de Flandes, a los que se les unen el conde de Bolonia y algunos príncipes del imperio en contra de Felipe.

La flota francesa es derrotada, pero Felipe obtiene la victoria en Bouvines para 1214. La monarquía de los capetos era sólida y a su muerte en 1223 le sucedería su hijo Luis VIII, convirtiéndose la monarquía en hereditaria.

En 1229 muere Luis VIII y su hijo Luis IX, accedería al trono, pero antes de su mayoría de edad su madre Blanca de Castilla, ejerció el poder en una Francia debilitada y amenazada por Enrique III Plantagenet, rey de Inglaterra. Como consecuencia de la cruzada iniciada por Inocencio III en 1208 y continuada en 1221, los feudos habían sido confiscados y arruinados, iniciándose una serie de guerras feudales entre 1226 y 1236 que debilitaron la cohesión de Francia, situación que Blanca de Castilla pudo contener gracias a su alianza con Teobaldo IV, dando fin a las revueltas feudales.

Una vez liberado de la tutela de su madre Luis IX pudo ejercer el mando. Inició por sofocar las últimas guerras feudales al detener a Hugo de Lusigna, pero Raimundo VII de Tolosa y Enrique III, rey de Inglaterra, acudieron en su ayuda. El ejército real obtuvo la victoria en Taillebourg y en Saintes y para 1243 Raimundo VII tuvo que aceptar la derrota.

Para 1244 Luis IX pudo restablecer la paz y al enterarse de la caída de Jerusalén y la matanza sufrida por los ejércitos cristianos, decidió emprender la séptima cruzada, a la vez que intentaba reconciliar a el papa con el emperador germánico Federico II, mejoro la administración del reino y las multas permitieron financiar la cruzada, que inició por fin tras zarpar en 1248.

La cruzada fue un fracaso, pero Luis había logrado proteger el acceso a Tierra Santa y fue considerado como el defensor de la fe y a la muerte de Federico II en 1250, para 1254 se convertiría en el emperador más poderoso de occidente.

A partir de este período reformo el estado, revisó los municipios y eliminó la corrupción, creo el parlamento, que le permitió evaluar las jurisdicciones privadas, además de combatir contra las guerras intestinas incitadas por los nobles, mientras que las financiaciones a los municipios fueron sometidas a un estricto control, asegurando que los municipios más ricos contribuyeran más.

Luis IX se convirtió en el rey de la justicia y de la paz, el pueblo acudía de todas partes a someter sus problemas bajo su juicio. Puso fin a la disputa entre las 2 grandes familias de Francia, los Avesnes y los Dampierre. En 1258 solucionó la disputa con el rey de Aragón, en España, al renunciar sus pretensiones de tomar Cataluña, mientras este renunciaba a tomar Languedoc. Como rey de la paz se caso con la hermana del rey de Inglaterra, Enrique II y mediante el tratado de París en 1259, el devolvió los feudos que una vez tomo Felipe Augusto, mientras Enrique se convertía en vasallo del rey de Francia.

Posteriormente para 1264 Luis apoya a Enrique en su lucha contra el jefe de los albigenses, Simón de Montfort, mientras el hijo de Enrique, Eduardo I, consigue aplastar a los barones ingleses y matar a Simón de Montfort en Evesham para 1265.

Luis IX, también se destaco por su piedad, escuchaba las predicaciones de las ordenes mendicantes, coleccionó reliquias cristianas, como la corona de espinas de Cristo, mando a levantar la Santa capilla, amparó hospicios, hospitales y leproserías y el 10% de los gastos de la casa real los destinó a los pobres, pero ante la toma de las últimas ciudades cristianas por los mamelucos musulmanes en 1265, hicieron que Luis emprendiera la octava cruzada en 1267.

La octava cruzada comenzó en 1270 y se dirigió hacia Tunes, pero Luis cayó enfermo como consecuencia de una epidemia y muere para ese mismo año, mientras sus restos al ser trasladados a Francia causaron milagros a su paso, situación que para 1297 convirtió a Luis IX, en San Luis, tras su canonización.

A la muerte de Felipe III, hijo de San Luis, su nieto Felipe IV el Hermoso accedería al trono hacia 1285, tratando de igualar la paz y la justicia de su abuelo. En primer lugar tuvo que enfrentarse a dos poderosos vasallos, Eduardo I, duque de Aquitania y rey de Inglaterra y el segundo el conde de Flandes, Gui de Dampierre. Este último y su familia se encontraban en conflicto con los Avesnes por el dominio de Flandes, territorio de burgueses y mercaderes, con ciudades de muchas riquezas, por lo que era un punto de disputa entre Eduardo y Felipe, que para el segundo significaba la independencia de la producción lanera de Inglaterra.

En 1293 Felipe confiscó Aquitania y Eduardo se alío con el conde de Flandes, por lo que la guerra estallo, mientras los franceses obtuvieron el apoyo de los ricos burgueses, al final la victoria se decanto para Francia, quienes ocuparon el territorio. A pesar de la victoria, los flamencos y la familia de los clauwaerts, aliados del conde de Flandes, se opusieron al régimen de Felipe y se levantaron en Brujas, los caballeros del ejército real fueron derrotados y Felipe tuvo que optar por reclutar nuevas tropas, a altos costos en 1304, consiguiendo derrotar a los flamencos, que seguirían levantándose en su contra durante todo su reinado.

Ante las continuar guerras de su reinado, Felipe vio como los recursos feudales escaseaban a lo que decidió tomar medidas drásticas. En 1291 expulsó a los mercaderes lombardos y confisco sus bienes, mientras los judíos sufrían el mismo castigo en 1306, seguidamente estableció el impuesto directo bajo la escusa de que era una renta necesaria ante la situación de guerra, mientras se ganaba el apoyo de nobles, burgueses y del clero, en distintas asambleas a fin de aprobar sus peticiones.

La política de Felipe IV el Hermoso siempre se baso en un régimen que hacía valer su posición y justicia a quien fuese, inclusive a los clérigos, esta situación termino por enfrentarlo con el papa Bonifacio VIII, quien defendía la soberanía suprema y universal de la Santa Sede, sobre cualquier rey. El conflicto se agudo y el enfrentamiento entre realeza y papado fue inminente, Felipe convocó el concilio general, único capaz de juzgar a un papa y destituirlo, mientras este convocaba a los clérigos de Francia a fin de excomulgar al rey, a continuación el papa es amenazado a asistir al concilio y ya anciano muere al verse afectado por estos acontecimientos dolorosos.

Los sucesores del papa en Italia buscarían refugio en el rey de Francia, mientras este continuaría con su férrea política tomando dos decisiones determinantes en su reinado. La primera de ellas se definió por su ambición para hacerse con el tesoro resguardado por la orden de los Templarios, dispuesta para defender los territorios de los cruzados en Tierra Santa, a quienes se culpo de herejía y sodomía para 1307, los Templarios son arrestados y torturados para que confiesen, cuya situación culmino con la ejecución de Jacques Molay, el gran maestre de la orden en 1314, mientras los tesoros pasaban a la orden de los hospitalarios, causando la frustración de Felipe.

Su segunda acción estuvo relacionada con la acusación de adulterio en contra de sus nueras. Felipe quiso echar tierra al asunto y mando a encarcelar a sus nueras, mientras sus amantes fueron ajusticiados en público. Su extremo rigor no se repetiría en sus hijos, quienes no tuvieron descendencia, reinaría Carlos IV y seguidamente la única hija de Felipe Isabel de Francia, casada con Eduardo II, rey de Inglaterra mostraría la misma frialdad e instinto político de su padre.

En 1328 muere Carlos IV y como los capetos no tenían sucesor directo al trono el más próximo era un inglés, hijo de Isabel, Eduardo III. Ante estas circunstancias la nobleza francesa rechazó el mando de un rey inglés y eligió a Felipe VI como rey de Francia. Eduardo le rindió homenaje en 1329, pero ante la rivalidad entre ambos, este reclamó el reino de Francia hacia 1337, fecha en la que inicia la conocida Guerra de los Cien Años.

En 1346 los franceses son derrotados en Crécy y en 1356 en Poiters, mientras el nuevo rey, hijo de Felipe VI, Juan II el Bueno, es hecho prisionero.

La derrota de Poiters causó una crisis política y social en Francia, era necesario un rescate y Carlos hijo de Juan el Bueno convocó a los estados generales, que solo aceptaron pagar el rescate si se establecía una reforma que evitara futuros desastres. Seguidamente Etienne Marcel, representante de la burguesía parisina, establece un proyecto de monarquía controlada en 1357 y en 1358 se une a los aliados del rey de Navarra Carlos el Malo que se hallaba prisionero.

Marcel causa un motín en París contra el Delfín que tuvo que huir, a continuación causa una revuelta entre los campesinos contra los nobles y Carlos el Malo es liberado, lo que le permite tomar Normandía. Posteriormente Marcel es asesinado por estar comprometido con Carlos el Malo y el Delfín entabla negociaciones con los ingleses y tras el tratado de Brétigny, a través de un enorme rescate regresa Juan el Bueno, consiguiendo además la firma de la paz de Calais.
La paz de Calais no se respeto y tanto Eduardo III como Juan II el Bueno siguieron con sus pretensiones. En 1364 el Delfín consigue la derrota de los anglo-navarros, partidarios de Carlos el Malo, en Normandía, pero las grandes Compañías seguían afectando Francia. En 1366, Du Guesclin, le pide al nuevo rey de Francia Carlos V, la toma del trono de Castilla en manos de su hermano Pedro el Cruel, quien ayudado por el príncipe de Gales derrota a Du Guesclin en Nájera para 1367, pero este finalmente consigue la victoria en 1369, año en que se reinicia la guerra entre Francia e Inglaterra.

Entre 1369 y 1389 no hubo batallas considerables, en 1380 muere Carlos V, mientras los conflictos estaban prácticamente terminados todos los actores de la Guerra de los Cien Años habían muerto en su primera etapa. En 1389 los franceses habían recuperado casi todas las conquistas inglesas, excepto Calais, Guyena y Gascuña, mientras Ricardo II, sucesor de Eduardo III, rey de Inglaterra Y Carlos VI, sucesor de Carlos V, rey de Francia concluyeron en una tregua que terminaría con la batalla de Azincourt hacia 1415, donde los franceses sufrieron una grave derrota.

Durante la batalla de Azincourt los arqueros ingleses concentrados en una colina protegidas por empalizadas al mando de Enrique V consiguieron derrotar a la caballería pesada francesa, en la que tanto el vencedor Enrique V como el vencido Carlos VI murieron. En 1428 los ingleses tomaron Orleans, mientras Carlos VII accedía al trono.

Orleans parecía perdida, pero una joven de 17 años llamada Juana de Arco que decía oír las voces de san Miguel, santa Margarita y santa Catalina que le ordenaban expulsar a los ingleses de Francia fue al encuentro del Delfín en la corte de Chinon, allí escondido entre los cortesanos Juana lo reconoce y le afirma que es el heredero del trono.

Enardecido por el entusiasmo de Juana, Carlos deja partir un ejército hacia Orleans y el 8 de mayo de 1428 cae Orleans, a la que le siguieron Jargeau y Meung, mientras La Hire, compañero de Juana, capturaba en Patay al jefe de los ingleses Talbot.

A pesar de la opinión de los consejeros del rey, Juana lo convence para que se haga consagrar en Reims, pero la ciudad estaba en manos de los borgoñones, a pesar de ello esta lo conduce hasta la ciudad y en 1429 es consagrado por el arzobispo de Chartres como Carlos VII.

Una vez consagrado el rey tenía que dirigirse a París, pero sus consejeros lo convence de que primera pacte con el duque de Borgoña, Felipe el Bueno, Juana y sus partidarios se niegan, situación que aprovechan los borgoñones para capturarla y entregarla a los ingleses, que la condenan de brujería, a pesar de resistir con valentía las acusaciones y tras las torturas cayó enferma y se retracta, por lo que es condenada a morir en la hoguera el 30 de mayo de 1431.
Carlos VII no hizo el menor intento por rescatar a Juana, a quien le debía todo, mientras en Inglaterra asumía el poder el cardenal Beaufort, en este contexto los franceses se unen con los borgoñones y los ingleses se encontraban solos ante los franceses. En 1436 París se rindió frente a los borgoñones y Carlos VII se dedico a reorganizar el reino, la actividad comercia prospero y la Iglesia se puso de parte del rey de Francia, que para 1445 asentó su autoridad.

En 1449 el duque de Somerset, al servicio de los ingleses ordeno tomar Fougeres, pero todos los príncipes y el duque de Borgoña apoyaron a Carlos VII, y este aprovechando los disturbios sociales en Inglaterra recupera Fougeres, toma Ruán y luego Honfleur, hasta aplastar al ejército inglés en Formigny para 1450, fecha en la que Normandía era nuevamente francesa. En 1451 toma Gascuña y Carlos VII masacra a los ingleses en la batalla de Castillón, hasta que finalmente Burdeos se rinde en octubre de 1453 y los franceses triunfan, la Guerra de los Cien Años había terminado.

En 1439 Carlos VII se dio cuenta de las ambiciones de sus hijos por controlar el poder, situación que fue comprobada cuando este, Luis XI se volteó a su padre y encabezo una rebelión en su contra llamada la Praguería que terminó en fracaso. Seguidamente en 1446, su padre decide alejarlo de los asuntos de estado, dejándole el gobierno de la provincia del Delfinado.
En esta provincia Luis XI ensayo su modelo político y la convirtió en un principado modelo, pero su autonomía llegó a ser tan grande que para 1456 su padre organizó un ejercito en su contra, mientras Luis buscaba apoyo junto al duque de Borgoña. En 1461 Luis XI accede al trono y su reinado empezó mal, mandó a asesinar a todos los oficiales que combatieron contra él a favor de su padre, además de unas reformas financieras ambiciosas que terminaron por debilitar al estado.

Ante esta situación, su hermano Carlos de Berry y el duque de Bretaña Francisco II, se agruparon en la liga del Bien público y encabezaron una revuelta en su contra, que terminó en 1465 con la batalla de Montlhéry que trajo resultados inciertos. Como consecuencia de esta batalla Luis XI tuvo que devolver los territorios comprados al duque de Borgoña, logrando conservar París, mientras su hermano Carlos se apoderaba de Normandía.

A continuación Luis XI emprendió una hábil política, en la que se supo valer de las divisiones entre sus enemigos, para recuperar poco a poco el terreno perdido. Seguidamente consigue que Carlos le devuelva Normandía y en 1468 le impuso al duque de Bretaña el tratado de Ancenis, que buscaba la integración entre Bretaña y Francia, mientras debilitaba a los príncipes y los unía a su causa, dejando a su rival más fuerte, Carlos el Temerario sin aliados.

En 1467 Carlos el Temerario sucedió a su padre, Felipe II el Bueno en el ducado de Borgoña y seguidamente unifica a los Países Bajos con el ducado. Carlos disponía de las riquezas de Flandes y de Brabante, además de los ingleses por estar casado con la hermana del rey Eduardo IV. En 1468 Luis XI se reúne con Carlos en Péronne, quien se da cuenta de sus ambiciones y apresa al primero.

Para su libración Luis XI le propone dejarle Champaña y acepta acompañarlo a Lieja, en donde todos sus aliados son masacrados en una sangrienta represión. Luis aprendió la lección y abatió a sus enemigos, unos terminaron decapitados y otros encerrados, mientras que este desconfiaba de los hombres grandes y se unió con aquellos que le debían todo.

En Inglaterra Eduardo IV ejercía el trono y Luis XI se preocupó por si se uniese con Carlos el Temerario, por lo que Luis financió un complot para que el trono se le devolviera al rey anterior, Enrique VI y seguro de alejar a los ingleses se lanzó sobre las ciudades de Somme, Saint Quentin y Amiens, de posesión borgoñona.
En 1471 Eduardo IV recupera el trono y los ingleses se unen a los borgoñones y en la ciudad de Picardía la contraofensiva fue fulminante, pero la ciudad de Beauvais resistió para fortuna de Luis, en la que hasta las mujeres lucharon por defender la ciudad, mientras Carlos mantenían inmóvil a su ejército, los franceses se cansaron por el hambre, por lo que ambos bandos establecieron una tregua para 1472.

En lo sucesivo Luis XI se une al duque de Austria y contrata mercenarios suizos, los mejores soldados de la época, mientras Carlos intenta casarse con la hija del emperador germánico Federico III, que se niega, por lo que Carlos ataca Colonia. En esta situación Luis XI defiende la ciudad y forma en 1474 una liga antiborgoña formada por este, los suizos y Federico III.
Carlos estaba cada vez mas aislado, así que decide pedirle apoyo a Eduardo IV y para 1475 logró reunir un ejército de 30.000 hombres, pero mientras sitiaba la ciudad de Neuss defendida por los suizos y ante su obstinación por tomar la ciudad, no acudió al encuentro con el ejército inglés, situación que aprovecha Luis XI para negociar con Eduardo IV, que a cambio de una cuantiosa suma abandona a Carlos el Temerario, cuyo ejército quedo sumamente debilitado.

En 1476 los suizos atacaron por sorpresa al ejército borgoñón en Grandson y Carlos se salvo al ofrecerle las riquezas de su bagaje a los suizos. Seguidamente reorganiza su ejército y sitia Morea, pero los suizos lo acorralan y sus 10.000 hombres son asesinados, logrando huir por poco. Aún sin un ejército solido Carlos sitio Nancy en 1477, a la que acude el duque de Lorena en su ayuda y los borgoñones son aplastados, mientras Carlos el Temerario cae muerto en la batalla.
En su reinado Luis XI se valió de las ambiciones de sus enemigos para su victoria, aumento la presión fiscal y sus súbditos se enriquecieron, se interesó por los problemas económicos y creó con los italianos la industria de la seda y con los alemanes realzo las minas, mientras fundaba grandes ferias en Lyon y convertía a Marsella en el centro del comercio en el Mediterráneo.
Luis intentó recuperar los territorios borgoñones pero estos opusieron una gran resistencia después de la muerte de Carlos. A continuación María de Borgoña, hija de Carlos, se casó con el hijo del emperador germánico Maximiliano, y a la muerte de María este se reparte con Luis XI sus territorios, los Países Bajos para Austria y Borgoña para Francia, mientras la hija de estos Margarita de Borgoña se casaría con el hijo de Luis, el futuro Carlos VIII.

El rey Luis XI murió en 1483 y su reinado quedo en manos de su hija Ana de Francia, mientras este se había convertido en el primer estadista moderno, que supo organizar las alianzas para sus grandes victorias, base fundamental en las estrategias políticas de la Edad Moderna, en donde la Francia Feudal desde hacía tiempo se había convertido en monárquica.
Continuara...

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